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CARLOS GOEDDER

Un colombiano en la NASA
Raúl Cuero Rengifo
El científico afrocolombiano Raúl Cuero, premiado en 2012 por la NASA, acaba de publicar su más reciente ensayo La Orfandad de la Nueva Generación
Actualizado 5 noviembre 2013  
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Carlos Goedder   
Al gran filósofo y docente ítalo-venezolano Massimo Desiato, quien partió hace poco al infinito
Semblanza de Raúl Cuero Rengifo
El biólogo colombiano Raúl Cuero Rengifo, nacido en 1948 en la ciudad costera de Buenaventura, es un ejemplo notable respecto a la ausencia de excusas para elevarse en la vida. Con apoyo de su humilde familia y su propia pasión tanto por la ciencia como por el baloncesto (fue destacado jugador universitario), este afrocolombiano ha logrado una notable trayectoria con investigaciones y patentes, incluyendo tecnologías como proteínas contra la radiación ultravioleta y una invención para eliminar metales tóxicos y radio nucleares inspirada en la composición del suelo marciano, la cual le ha valido el reconocimientoTechBriefTechnology de la NASA en 2012.
El tener un colombiano con destaque en las ciencias y más aún venciendo los estigmas sociales de nacer negro y pobre, ha despertado gran entusiasmo en su país. El 4 de noviembre de 2013 la periodista Mary Lucía Hurtado M. escribe en el diario colombiano El Espectador: “Raúl Cuero, un hombre afrocolombiano del Pacífico colombiano, es científico. Entiendo que esto significa que produce conocimiento válido, según la ciencia. Pero esto resultó sospechoso, digno de una exhaustiva búsqueda por internet, porque a mi juicio, en el imaginario social colombiano no se relaciona a la población afrocolombiana con la producción de conocimiento científico. Creo que la labor de Raúl Cuero ha desafiado los imaginarios sociales.” (p. 15). Los ha desafiado tanto que, lamentablemente, ha surgido polémica sobre la figura de Cuero Rengifo en los medios impresos colombianos. El debate se ha promovido porque muchos acólitos de Cuero probablemente han cedido al inevitable entusiasmo por su hazaña: salir de la pobreza en Colombia y conseguir doctorarse en EEUU, produciendo invenciones y patentes. Él mismo ha reseñado, sin falsa modestia, sus logros en recientes publicaciones, de las cuales aquí abordaré La Orfandad de la Nueva Generación (Intermedio Editores, 2013) y en las precedentes Cómo ser creativo para triunfar (Intermedio Editores, 2012) o De Buenaventura a la NASA (Intermedio Editores). No obstante probablemente se ha difundido en los periódicos una imagen distorsionada y ello ha motivado que otros investigadores locales (con más coraje que envidia) se hayan lanzado a cuestionar logros atribuidos al Dr. Cuero Rengifo, generando una agria polémica en los diarios colombianos a finales de octubre 2013 (c.f.http://www.elespectador.com/noticias/actualidad/el-dudoso-idolo-de-cuero-articulo-454167 ).
Mi opinión es que la historia de Cuero Rengifo es fascinante y quedé impresionado al leer su biografía en una compilación que merece más difusión en Colombia y fuera de ese país: Retratos de Nuestras Gentes (Ministerio de Cultura de Colombia, 2012). Ángel Gaelano hace en esta obra una semblanza inspiradora del investigador y en su día hice una reseña para esta publicación comentando el caso de Cuero Rengifo en la galería de colombianos notables. Sería desafortunado omitir uno de sus mayores logros, que escomo divulgador de la práctica científica y en tal sentido suParque de la Creatividad es titánico, ya que ha llevado la investigación a los jóvenes colombianos. Mariana, una de las jóvenes investigadoras participantes, que colabora en el epílogo del libro La Orfandad de la Nueva Generación (no se menciona su apellido) señala que el Parque de la Creatividad “tiene como misión «desarrollar y enriquecer la creatividad de los jóvenes al servicio de la producción científica y tecnológica, lográndose a través de un proceso de investigación inductiva en las áreas de las ciencias, artes y humanidades» (p. 180). Cuero también reseña logros obtenidos en el Parque: “Durante el tiempo que he estado escribiendo este libro he patentado, en asociación con miembros del Parque de la Creatividad, tres invenciones de impacto en la salud: un sensor de ADN para detectar diabetes en menos de un minuto y una nueva tecnología para amplificar el ADN –sin necesidad de calor- y en quince minutos. Asimismo, ahora estamos desarrollando una tecnología de identificación de Alzheimer a nivel molecular” (p. 126). El Parque, con sedes en Bogotá y Manizales, forma parte de una iniciativa internacional con otras sedes en Houston y Tel Aviv. A mí este solo logro me basta para colocar a Cuero Rengifo en una posición privilegiada en las ciencias latinoamericanas, en un tiempo donde la ciencia atraviesa por unas prácticas menos disciplinadas y éticas en temas como publicaciones (el tema fue portada del Semanario TheEconomist el 19 de octubre de 2013, con el artículo “Howsciencegoeswrong” – Cómo la ciencia va mal- en la sección “Leaders”, destacándose allí la necesidad de replicar los hallazgos que publican los científicos, muchas veces sin comprobación o datos experimentales, en revistas especializadas, sometidos como están a este incentivo académico del “publica o perece” -“publishorperish”).
La Orfandad de la Nueva Generación
Ahora sí aplica comentar este ensayo de Cuero Rengifo, recién publicado. Lo primero que se debe señalar es que esta obra, si bien remite de manera continua a la investigación científica, dista de ser un texto de divulgación sobre biología, el área de especialización del científico colombiano. Es una aproximación desde la ciencia a un problema de índole espiritual y filosófica que Cuero define como “orfandad”.
Ciertamente sería provechoso en próximas entregas de Cuero Rengifo sobre estos temas la colaboración de filósofos, para darle algo más de elaboración a algunos conceptos, por ejemplo a la sección “Existencialismo filosófico moderno”, en la cual Cuero despacha la filosofía existencialista en dos páginas y apenas en dos autores, Kierkegaard y Sartre. Ciertamente, Cuero entrega un ensayo de sensibilidad humanista, propia de una mente científica auténtica y tiene el mérito de que el texto es accesible y da valiosas referencias en las 62 notas que incorpora en su desarrollo. No obstante anticipo como valiosas algunas discusiones en los medios o en conferencias con pensadores provenientes de la filosofía e incluso la religión.
Lo primero que se hace un poco elusivo es definir precisamente esta “orfandad” de la que habla Cuero y que se va caracterizando mejor durante la lectura del libro. Cuando el autor aterriza el concepto ofrece esta definición: “Es importante hacer explícito que cuando me refiero a orfandad estoy hablando de una especie de vínculo cósmico parental perdido. En esta analogía, un niño huérfano puede ser aquella persona sin experiencia o una sociedad que ha perdido el conocimiento de cómo hacer las cosas, de los procesos para lograr objetivos concretos y de la disciplina intelectual para articular los procesos y objetivos o para mantener una ética coherente. Adicionalmente, desde el punto de vista etimológico, esta referencia parental implica la característica de identidad que se da al interior del grupo familiar o social.” (p. 23). En el epílogo, jóvenes investigadores del Parque de la Creatividad dan su elaboración del concepto y una de ellas, Diana (no entiendo el porqué no incluyen los apellidos) da un afortunado aterrizaje al concepto: “La orfandad, como yo la entiendo, es un estado en que el individuo se encuentra bajo su propio riesgo, bajo su propia responsabilidad, donde debe asumir peligros para salvarse a sí mismo, sin la posibilidad de culpar a terceros, ya que ellos también se encuentran en el mismo proceso y no pueden intervenir en el de otros.” (p. 158)
Usando intuición y recorriendo los argumentos de Cuero Rengifo durante el libro se precisa aún mejor de qué va esto de la orfandad. Las definiciones anteriores lo vinculan a un sentimiento de soledad (p. 18), que experimenta todo ser humano. Se trata literalmente de sentirse abandonado en el Universo, de sentirse sin referencias y lleno de preguntas sobre el origen y la finalidad de la vida. “Nos sentimos cósmicamente huérfanos” dice Cuero Rengifo (p. 20) e incluso acompañados y en sociedad sentimos esta sensación, cercana a la angustia inclusive, de estar arrojados en solitario al mundo. Para Cuero “se debe tener cuidado ya que si este sentimiento de soledad no se entiende como impulso para la acción, se puede convertir en un problema para los seres humanos.” (p. 18)
Durante la historia ha habido herramientas individuales y sociales para encauzar esta orfandad. Cuero Rengifo refiere con insistencia a mitos y ritos de las sociedades y me ha abierto una línea de reflexión que abordaré en un trabajo futuro. El nomadismo, entendido como búsqueda de nuevas culturas, fue una salida encontrada por exploradores y colonizadores. No obstante, la orfandad puede ser un auténtico trastorno individual y colectivo, llevando incluso a guerras y destrucción. Cuero es enfático: “La orfandad se manifiesta en un estado de monotonía de la mente que nos atrapa y del cual siempre estamos intentando salir a través de la acción.” (p. 24-5).
Esto es lo más interesante del planteamiento de Cuero Rengifo: indudablemente su orfandad tiene mucho paralelo con la angustia de filósofos existencialistas y él podría invertir su obra en meditar el concepto y elaborarlo conceptualmente. Sorprende por ejemplo que en la obra nunca se apela a la respuesta religiosa (desconozco qué postura tiene Cuero sobre este tema, si bien él mismo señala en la obra la carencia de dimensión espiritual en el liderazgo actual –p. 98). La propuesta de Cuero Rengifo es pragmática y es invitar a la acción para resolver el problema de la orfandad. En su caso, la respuesta es la investigación científica y los descubrimientos e invenciones en este terreno. En tal sentido el libro tiene mucho de autobiográfico y de revelación sobre el pensamiento de un self-mademan. Alguien que logró vencer pobreza, discriminación racial y atraso de su propio país en materia científica, está proponiendo una línea de conducta para quien desee abrirse paso contra una sensación de desamparo, la cual es universal y profundamente humana.
La sociedad actual, para Cuero Rengifo, ofrece la paradoja de una tecnología que incrementa la orfandad. Comodidades de la vida contemporánea, resultantes de invenciones tecnológicas e informáticas han promovido una actitud pasiva, sin cuestionamiento sobre lo que hay detrás de lo que nos rodea. Una exageración de lo visual en la educación y una respuesta de consumo material ante la orfandad, distraen al individuo de una salida creativa. Esto explica en gran medida “la paradoja contemporánea, según la cual entre más tecnología tenemos menos avanzamos realmente en el campo científico y humanístico.” (p. 54) El mismo autor reseña como en el Parque de la Creatividad motiva a los estudiantes a entender los principios y leyes científicas que gobiernan dispositivos y tecnologías que emplean. Ciertamente, hoy podemos sentirnos como aquellos hombres primitivos rodeados de fuerzas inaccesibles a su conocimiento, en la medida que dependemos de tecnologías de las cuales nada sabemos -y a la mayoría nada les interesa saber-: telefonía celular, computadoras, internet, electricidad, automóviles…El autor comenta: “… El hombre contemporáneo utiliza las comodidades inducidas por los avances de la tecnología más para exacerbar su orfandad que para disminuirla, contrario a lo que hacía el hombre en las épocas anteriores.” (p. 57). Precisamente en la adolescencia es cuando se da mejor la oportunidad de revertir el pico de orfandad propio de esa edad con la investigación científica y la creación desde cualquier esfera, incluyendo arte y deporte.
Lo terrible para la juventud es que instituciones como la familia y la educación, contempladas en el ensayo de Cuero Rengifo, prolongan la orfandad en vez de resolverla. La educación actual, con muchos elementos tecnológicos y visuales, ha descuidado aspectos de motricidad fina y percepción del detalle (p. 107) y ciertamente los educadores universitarios denuncian como sus alumnos llegan a las facultades sin poder escribir una oración completa y coherente, entregados como están al chat, el SMS y el Whatsapp. Ciertamente el desafío educativo actual está en la educación secundaria. El autor señala el peligro de una educación que pierda de vista el problema de la orfandad: “Aquí es donde surgen dos tipos de personas igualmente peligrosas en la sociedad: aquellas que tienen más educación que inteligencia y aquellas que tienen más inteligencia que educación”. (p. 109). En el caso de las familias, los propios padres padecen la orfandad y se alejan de los hijos, perdidos como ellos en su propio uso de tecnologías de la información para comunicarse con los de fuera y entretenerse, descuidando a los que están bajo el propio techo. Cuero propone una vida familiar que gire “en torno a actividades manuales, intercambios intelectuales y espirituales entre los miembros” y elogia modelos familiares como el del Medio Oeste estadounidense -que el autor encontró al llegar allí como estudiante- donde “las familias estimulaban el desarrollo independiente del individuo mientras mantenían un sentido de comunidad.” (p. 87) El científico señala: “No podemos esperar que el joven tome iniciativa, sea perseverante o sea apasionado por lo que hace si sus padres y maestros no lo son.” (p. 95)
La orfandad tiene consecuencias económicas y Cuero distingue entre los conceptos de invención e innovación. La invención “implica necesariamente que debemos partir de cero en la creación de paradigmas que nos guíen hacia lo novedoso”, mientras la innovación “realiza mejoras de lo ya existente” (p. 63). Cuero comenta su impresión negativa sobre China, al ver que allí el foco es más en innovar que en inventar (p. 39). Este estado de “pausa creativa” proviene en gran medida del afán por el retorno inmediato a la inversión que da la innovación, si bien es la invención la que produce los grandes saltos en crecimiento económico y calidad de vida, como ocurrió con la electricidad, el acero y la industria petrolera a inicios del Siglo XX.
La propuesta de Cuero Rengifo es perseguir el ser útil en lugar de ser importante, el resolver el continuo reclamo de la orfandad con acción de índole creativa. En el mundo que retrata Cuero se precisa más bien líderes (un concepto de largo plazo) en lugar de héroes: “…Requerimos caudillos creativos, sistemáticos, de visión global y que conozcan la agenda mundial y las diferentes culturas en profundidad. Esto implica que los líderes no busquen escapar de su sentimiento de orfandad a través de los excesos materiales, porque estos no conducen a una nueva cultura sino que replican la existente.” (p. 100)
La sabiduría costeña de Buenaventura asoma en el brillante científico cuando da la fórmula clarividente de las abuelas para resolver las crisis existenciales producidas por la orfandad: “Esos es falta de oficio”. (p. 92)
El libro es una deliciosa referencia y una propuesta que habla muy bien de Colombia, cuando la mayoría de países latinoamericanos buscan las respuestas para la juventud estrictamente en la militancia política, como dolorosamente se comprueba en Venezuela o Argentina. Este tipo de mensaje propone que se busquen las respuestas en la acción creativa y productiva, en lugar de únicamente en lo redistributivo, que nunca crea riqueza.
Lo único que criticaría al libro y al editor es que esta frase tan espléndida que ofrece Cuero al meditar sobre el arte: “El sentimiento de orfandad es la nota grave de expresión del jazz” (p. 85), se desluzca en la misma página atribuyendo pasajes de trompeta a un saxofonista notable como fue Charlie Parker. Esto es apenas una pega que pondría un melómano que, como yo, venera a Parker.
En suma, el libro es una invitación atractiva y didáctica a la acción. El mensaje del autor es esperanzador: “Ya hemos visto a lo largo de la historia – que al final- el hombre siempre sale triunfante.” (p. 82)
Referencias Finales
Para ver más sobre el Parque de la Creatividad: http://www.parquedelacreatividad.org/index.html
Bogotá, Noviembre de 2013
@carlosgoedder
Facebook: Carlos Goedder
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