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CARLOS GOEDDER

¿Cómo es la vida de un empresario español?
Persisten dificultades para abrir una empresa en España. El país sale aprobado en la posición 44 entre 183 países respecto a la facilidad para la vida empresarial.
Actualizado 7 diciembre 2012  
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Carlos Goedder   

La depresión económica española sólo tiene como camino para su reversión que el sector privado cuente con estímulo para producir y prosperar. La economía española sigue teniendo una dependencia considerable del gasto público central y autonómico para quienes hacen negocios. Una vía más eficaz y justa es hacer la vida sencilla para quienes deseen cultivar, fabricar o comerciar.

En tal sentido es pertinente repasar como sale situada España en el estudio DOING BUSINESS IN 2012, publicado por el Banco Mundial y la IFC. El sitio de Internet con el reporte es www.doingbusiness.org

El informe general e individual por países es lectura obligatoria para legisladores y funcionarios públicos responsables por promover la iniciativa privada, lo cual por demás es el mejor medio para obtener ingresos fiscales mediante tributación. El reporte ayuda a ver que países lo están haciendo mejor para facilitar las cosas a sus empresarios y cómo viene evolucionando España en temas como: iniciar un negocio, obtener permiso para construir, conectarse a la red eléctrica, obtener crédito, pagar impuestos, comerciar con el extranjero, procesar a un cliente que no page o declararse en bancarrota si el negocio tiene algún valor al continuar operativo.

El reporte individual para España tiene 105 páginas y cubre los temas exhaustivamente. Es preciso hacer algunos comentarios metodológicos.

Los datos son compilados a Junio de 2011. El Banco Mundial y la IFC lo que hacen es investigar con expertos locales cómo son los procedimientos para una serie de casos de negocio. Por ejemplo, cuál es la legislación para abrir una empresa y qué permisos se necesitan; o bien cómo los accionistas minoritarios pueden iniciar un proceso judicial contra un gerente corrupto quien compra un camión pagando sobreprecio; también cuáles son los pasos para conectarse a la red de suministro eléctrico, suponiendo que ya la instalación en el edificio está hecha. La dimensión del negocio se supone estándar como proporción del PIB per cápita y tamaño físico (áreaque ocupa el local, por ejemplo). Se desconsidera el tiempo de los empresarios para recopilar la información sobre estos procedimientos, suponiendo que es casi instantáneo compilarla. También se excluyen los sobornos a empleados públicos. Y se supone que los negocios son de accionistas locales y si hacen comercio internacional están trabajando en sectores convencionales (nada de armamento o productos con reglamentación más complicada). Se elabora el caso para la mayor ciudad del país en actividad económica, por lo cual en el caso español se evalúa Madrid – si bien el reporte ya tiene estudios regionales en algunos países, por ejemplo para la vecina Italia- Está claro que tampoco se evalúan TODOS los temas relacionados con la vida de un negocio. Un tema que queda sin evaluarse es cuánto demora el gobierno en pagar a sus proveedores, un tema clave para el funcionamiento empresarial en España y donde la demora es motivo de queja generalizada y ejemplo pernicioso para el sector privado.

Los tópicos evaluados incluyen, para las 183 naciones evaluadas:
 
-          Iniciar un Negocio.
-          Obtención de permisos de construcción (para un depósito comercial).
-          Conectarse a la red eléctrica.
-          Registrar la propiedad.
-          Obtener crédito.
-          Proteger a los accionistas frente a la gerencia.
-          Pagar impuestos.
-          Comercio Internacional.
-          Aplicación de contratos.
-          Declararse insolvente.

La calificación de cada país se obtiene promediando el percentil en el cual se ubica para cada categoría. Cada apartado además contiene varios indicadores y nuevamente se promedia la posición que ocupa la economía en cada uno de ellos. El apartado de obtener electricidad incluye, como ejemplo, el número de procedimientos, los días de demora y el coste como porcentaje del ingreso per cápita (En España se requieren 101 días para conectarse a la red eléctrica consumidos en 5 procedimientos y cuesta 231,9% del ingreso per cápita).

España obtuvo la casilla 44 globalmente, mejorando un lugar respecto al año anterior. Esto quiere decir que hay 43 naciones en el mundo donde tienen la vida más fácil los hombres de negocio y las pequeñas y medianas empresas. El “top ten” son: Singapur; Hong Kong (China); Nueva Zelanda; EE.UU.; Dinamarca; Noruega; Reino Unido; Corea del Sur; Islandia e Irlanda. Alemania, locomotora europea, se localiza en la posición 19 y Francia en la 29. Sorprende el caso portugués, nació vecina en la península ibérica, la cual ocupa la casilla 30 y donde hay buena inspiración para España en muchos temas.

En el mundo hispanohablante Chile es líder, en la posición 39. Le siguen Perú en la 41, Colombia en la 42 y Puerto Rico (EE.UU.) en la 43. Así que España dista de estar en posición de medalla. Aprueba con puntuación más bien regular.

¿Cómo queda España en posición para cada apartado?

-         
Iniciar un Negocio. Casilla ¡133! Muy mal.
-          Obtención de permisos de construcción. Se ubica 38.
-          Conectarse a la red eléctrica. Aprueba “por los pelos”: 69
-          Registrar la propiedad. Casilla 56.
-          Obtener crédito. Posición 48.
-          Proteger a los accionistas frente a la gerencia. Reprobado: 97
-          Pagar impuestos. Tibio: 48
-          Comercio Internacional. Se coloca 55.
-          Aplicación de contratos. Número 54.
-          Declararse insolvente. Lo único notable ¡20!

Así que el balance es… Hay trabajo urgente para hacer en varios temas.

Algo crónico: Iniciar un negocio. Cabe destacar que viene mejorando. En 2004 demoraba 144 días para obtener los permisos y registros necesarios para iniciar una empresa. En 2012 el valor es 28 días. El número de procedimientos es de 10 y el coste de las gestiones equivale al 4,7% del ingreso per cápita. En Nueva Zelanda se demora un día para tener un negocio en marcha legalmente y se requiere un solo procedimiento. En España se van quince días en legalizar los libros de la empresa, lo cual es un cuello de botella en el Registro Mercantil. Otros 7 días se van en la notificación de inicio de operaciones (declaración responsable) por el Ayuntamiento (si bien se puede hacer en paralelo con el trámite anterior). Estas operaciones consumen un tiempo precioso y ¡Tiempo es dinero! Si algo migra con facilidad es el capital y por eso muchos empresarios españoles pueden preferir colocar la sede para su negocio en el extranjero. El Reino Unido está en la casilla 19 del indicador, Portugal (se insiste en aprender y emular lo que viene haciendo el país luso) ocupa el puesto 26.

Llama la atención que Alemania se ubique en la casilla 98 y un país que tampoco sale bien es Italia en la 77 (vale comentar que en el ranking total de DOING BUSINESS para los 10 temas evaluados, Italia se posiciona globalmente como 87). En fin, España reprueba y gravemente. Sin duda que reducir el tiempo de espera en Registro Mercantil es claramente la reforma inmediata a hacer.

Todo esto es para la forma de Sociedad de Responsabilidad Limitada. Otro tipo de negocios y estructuras puede demorar más tiempo (por ejemplo un banco o si se trata de una sociedad extranjera).

Ir comentando apartado por apartado sería tedioso. Está claro que lo más grave en la calificación es cómo se entorpece el arranque empresarial con burocracia y aquí hay un punto inmediato para acción política.

Otro tema donde España sale francamente mal: proteger a los inversionistas frente a la gerencia. El reporte evalúa índices para los apartados relevantes. En cuanto a transparencia de información empresarial –por ejemplo en facturas, memorias y reportes- España saca 5 puntos de 10; en responsabilidad de la gerencia, 6 de 10; respecto a facilidad de los accionistas para procesar judicialmente a los directores de la empresa, reprueba con 4 puntos de 10 posibles. Por último, en protección al inversionista, sale apenas con 5, en la frontera para reprobar. En suma, el típico conflicto principal-agente entre accionariado y administración gerencial es considerable en España. La vecina Francia sale mucho mejor parada y con la máxima puntuación en cuanto a transparencia de información. La importancia sobre este apartado se resume así en el reporte:

“La protección para los inversionistas es significativa para la habilidad de las compañías en conseguir capital necesario para crecer, innovar, diversificar y competir. Si las leyes no proveen esa protección, los inversionistas pueden ser renuentes a invertir a menos que sean accionistas con control directo. Las reglamentaciones fuertes claramente definen las relaciones entre partes relacionadas, promueven claros y eficientes requerimientos de apertura de información, requieren la participación de los accionistas en las decisiones mayores de la compañía y establecen claros estándares de control para quienes tienen información privilegiada.” (p. 60)

La media de este indicador para naciones de la OCDE es 62. Portugal figura en la casilla 46 y Reino Unido destaca en la 10. EE.UU. figura en la quinta posición, mostrando la importancia que los anglosajones dan a proteger los intereses que tienen los propietarios del negocio. Italia en este tema sale mejor, en la ubicación 65. Lo que sí llama la atención es el caso alemán: sale tan mal como España, en la misma posición 97. Claro está que Suiza, un país opaco en información empresarial obtiene un lugar pésimo, el 166. El secretismo bancario parece contagiarse a otras esferas de actividad privada en la nación helvética y se podría decir que es un caso atípico. El verdaderamente raro es el germano. En entornos así, los accionistas necesariamente se involucran en la gestión del negocio y los socios minoritarios tienen bastante para preocuparse.

Hay curiosidades para el caso español. Un tema claramente deficiente en el apartado de obtener crédito es el indicador para cobertura y acceso a la información crediticia. Esto es clave para que los bancos y proveedores sepan a quien dar financiación crediticia o compras aplazadas. España saca una nota de 5 sobre máximo de 6 en este índice, si bien tiene una particularidad: la información crediticia la maneja fundamentalmente el sector público (la famosa CIRBE del Banco de España). Se carece de buena cobertura de información por parte de agencias especializadas privadas, quienes tienen bases de datos sobre cuotas atrasadas en créditos, facturas sin pagar en servicios y mal historial crediticio. En España sólo se cubren los dos años más recientes en la historia de los deudores y la cobertura del registro privado es apenas de 11,4% sobre la población adulta, mientras la base de datos pública incorpora al 54,7%. En naciones OCDE es a la inversa, 9,5% de cobertura para el registro público y 63,9% para el privado. La ventaja de que empresas especializadas hagan este trabajo es notoria, ya que hay incentivos para que lo hagan bien y maximicen la cobertura. Según el reporte, la base de datos privada de información crediticia cubre 291.000 empresas y 3,3 MM de individuos; el público abarca 981.706 compañías y 16,2 MM de personas. En suma, es recomendable expandir esta cobertura, especialmente porque el sector público carece de información sobre atrasos en pagos a tiendas minoristas y empresas de servicios, mientras las agencias privadas sí cuentan con el dato. Más información minimiza el spread de crédito que aplican los bancos.

Otro tema que llama la atención: los impuestos. España ha mejorado mucho en este apartado al informatizar las gestiones y habilitar el canal Internet. Hay 8 pagos de tributos al año por un comercio típico, demandando 187 horas anuales en procesarse. Ahora bien, lo llamativo es que el 1,2% del beneficio se va en impuesto sobre las ganancias, mientras que el 36,7% de los beneficios se destinan en tributos relacionados con temas laborales y seguridad social; en las naciones OCDE se destina 15,4% del beneficio a Impuesto sobre Sociedades y el 24% va a esos tributos relacionados con temas de trabajo y seguridad social. Luego, la lectura es clara: mucha legislación laboral y la costosa seguridad social pública absorben tributos, restando base impositiva para otros servicios públicos como educación, infraestructura y poder judicial. La presión tributaria sobre empresas españolas por demás dista de estar entre las más caras: absorbe 38,7% del beneficio empresarial, mientras la media OCDE es 42,7% El impuesto de sociedades se lleva el 30% de los ingresos corporativos (ventas generalmente) y el 1,2% del beneficio, según el reporte.

La mayor presión tributaria está en Seguridad Social, consumiendo 31% de los salarios brutos pagados. Este tipo de enfoque dificulta medidas como la afiliación de trabajadores a seguros privados de salud y planes privados de pensiones, algo que es considerado tabú por los ciudadanos españoles.

En comercio internacional, España ha encarecido en 22% el coste para importar o exportar desde 2006, lo cual es contraproducente. Se demora 9 días en exportar un contenedor y 10 días en importarlo, para un comercio representativo y excluyendo productos con mayor riesgo fitosanitario o armas. Francia y Dinamarca son buenos referentes europeos para la gestión aduanera, liderando en los pocos documentos requeridos para comercio internacional y escasos días necesarios para cubrir la burocracia en puertos. Finlandia es buen referente en costes, ya que sale menos de la mitad el mismo proceso exportador o importador que en España. Considerando que las exportaciones son fundamentales para España ante una demanda interna reprimida, aquí hay espacio para mejorar.

Un asunto donde España merece aplausos es la facilidad de compañías para declararse en bancarrota y que los acreedores consigan recuperar sus deudas con activos de la compañía insolvente. España saca la vigésima posición entre las 183 economías. Se consigue recuperar 75,6% de la deuda por parte de los acreedores sobre una empresa que se declara en bancarrota, lo cual es un indicador notable (Japón tiene una tasa de recuperación de 93%, siendo la líder). El proceso demora un año y medio, siendo el líder Irlanda, donde el tema demanda casi cinco meses.

Está claro que este reporte es algo que estudia también un inversionista para emprender negocios en la bella tierra hispana. Luego, la importancia de posicionarse bien en estos apartados es clave para atraer inversión extranjera directa, indispensable para España en este complicado momento.

El emprendedor español tiene 43 naciones más atractivas, varias de ellas vecinas, donde colocar su sede comercial y operar. El reto es rebajar la dimensión de ese menú, posicionándose mejor. Los dos temas urgentes, es preciso insistir, es la facilidad burocrática para abrir un negocio y proteger a los accionistas frente a fraudes gerenciales.

carlosurgente@yahoo.es 
Madrid, Diciembre de 2012
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