Ocurre que su propio hermano, Fabricio Correa, acaba de anunciar que presentará su candidatura a la presidencia de Ecuador en el 2013.
En competencia con la de Rafael, obviamente. A primera vista, el anuncio sugiere más nepotismo, del tipo que caracteriza a muchos gobiernos de la región incluyendo ciertamente al argentino, donde una familia parecería en procura de transformarse en una nueva dinastía continental. Pero quizás no sea necesariamente así. Fabricio está públicamente distanciado de su hermano Rafael. Y ha sido, con reiteración, un crítico vehemente de su gestión y de su intenso populismo.
Fabricio acaba de inscribir (con muchas firmas de más) un nuevo movimiento político al que ha bautizado “Equidad, Progreso y Orden” (Equipo), con el que espera, en un par de años, poder desbancar a Rafael.
Fabricio -un empresario de la construcción, que tiene a su madre como socia, y una hija en Chile- está enfrentado a Rafael desde el 2009, cuando aparecieron denuncias de que sus empresas estaban contratando con el estado en violación de la ley.
Rafael, denunció esos contratos de obra pública celebrados con el objeto de construir carreteras. Lo hizo unilateralmente. Lo que enojó por cierto a Fabricio que, a su vez, acusa vehementemente a Rafael de hacer “trampas” desde el poder (incluyendo el haberle -alguna vez- reclamado alguna coima); y de descalificar a sus oponentes e insultarlos constantemente, en una muestra del estilo “bolivariano” de hacer política (también utilizado en la Argentina) consistente -en esencia- en enfrentar a todos desde el insulto permanente y la agresividad malintencionada y desbordante. Una expresión de patoterismo, entonces, en el plano de la política.
Para Fabricio, Rafael lidera el accionar de una “pandilla”, que “lo está llevando por el camino del mal”. A lo que agrega: “Hoy Ecuador vive un régimen de temor, porque si Ud. no tiene pecado, se lo inventan. Pero conmigo no pudieron. Yo me convertí en la voz de los que callan por miedo”. Clarísimo.
Fabricio se suma a los otros opositores que ya han inscripto sus candidaturas: el Movimiento Popular Democrático, de izquierda opositora; la Sociedad Patriótica, liderada por el ex presidente y militar Lucio Gutiérrez; el Partido Roldosista Ecuatoriano, cercano al patológico Abdalá Bucarán; y el Movimiento Alianza País, que responde a Rafael Correa. También está inscribiéndose el fuerte movimiento indígena: Pachakutik.
Los roces entre los hermanos Correa prometen, en principio, ser duros. Aunque ciertamente no hay que descartar que los vínculos de sangre que unen a los hermanos Correa, de pronto transformen lo que debiera ser una competencia real en apenas una extraña parodia.
Emilio J. Cárdenas
Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.
NOTICIA:
VENEZUELA: PRIMERA VICTORIA DE LA OPOSICIÓN UNIFICADA SOBRE HUGO CHÁVEZ.
Emilio J. Cárdenas (*)
El escenario de la elección fue sindical. Pero con un muy alto contenido político, desde que se trataba de las elecciones del Sindicato de Funcionarios y Funcionarias de Carrera Legislativa de la Asamblea Nacional de Venezuela (SINFUCAN).
Además, había dos listas. A la manera de lo que sucederá en las elecciones presidenciales del próximo mes de octubre. Una de la oposición sólidamente unificada. Esto es, de la Unidad Democrática. Otra de los “chavistas”, el oficialismo, con todos los resortes del poder a su disposición. Se renovaban, en este caso particular, las autoridades de la Junta Directiva y el Tribunal Disciplinario del importante sindicato. En total había 15 cargos sindicales en juego.
El nuevo Secretario General del llamado SINFUCAN será el opositor José Vicente Rivero, quien derrotó ampliamente (obtuvo nada menos que el 64% de los votos) al candidato oficialista, el de Hugo Chávez: Alcides Castillo.
Rivero obtuvo en esta ocasión una clara mayoría. Esto es 368 votos, contra los meros 210 que lograra, en cambio, su rival: Alcides Castillo. Debían votar, en total, 853 electores, de los que un sólido 70% concurrió efectivamente a las urnas.
Todos los cargos sindicales quedaron en manos de la lista unificada de la oposición que, en cada uno de ellos individualmente considerados derrotó ampliamente al oficialismo.
Ahora Diosdado Cabello, uno de los laderos más íntimos y fanáticos de Chávez, hoy el presidente de la Asamblea Nacional, deberá entenderse con un sindicato opositor, lo que puede ser leído como todo un presagio, premonición o, quizás, una temprana señal. Nada definitivo. Pero el hecho es claro.
(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.