Apela Elorza a la Religión y bajo el paraguas de la doctrina de la no violencia nos apremia, en un contrasentido poco afortunado, a la belicista "batalla contra la tauromaquia"
Leía el domingo el artículo de Antonio Elorza,“Pan y Toros”. Elorza me resulta agradable y a veces hasta próximo. No le conozco, pero es amigo de buenos amigos. Su pluma es fácil y amplia su cultura. Su verbo y expresión tranquila en las tertulias de la tele parecen indicar que lo que dice nace de convencimientos dictados de una conciencia independiente. Si un pero se le pudiera poner, es que últimamente viene defendiendo la razón de sus razones como si otras no pudieran existir. Será que la crisis circundante está llamando a todo el mundo a filas.
Nos recuerda Elorza manifiestos de juventud cuando era la Razón argumento clave que desautorizaba a las corridas de Toros y eran los españoles ilustrados y “razonantes” los que razón tenían en su condena de una fiesta que consideraban una “barbarie ritualizada y una expresión de la España tradicional que se niega a entrar de veras en la era de la razón”.
Los taurinos citan sus argumentos de autoridad: Goya, Picasso, Lorca, Miguel Hernández, Hemingway , Alberti…Los antitaurinos los suyos: Lope de Vega, Quevedo, Larra, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Benavente, Miguel Delibes… A nadie se le escapa que entre los primeros hay reconocidos y magníficos hombres de izquierda y de derechas entre los segundos. Están mezclados en cualquier caso. Antes de la dictadura había también Toros y siempre la Fiesta ha tenido defensores y detractores entre los españoles. Es seguro que esto era ya así en sus primitivos orígenes.
Cita también Elorza sus argumentos de autoridad para los taurinos y los antitaurinos: El Sol y las viñetas de Bagaría, un novelista republicano al que llama xenófobo, Savater y su manifiesto castizo y se desliza a comparar los Toros con la caza del zorro que tanto le gustaba a Engels o el Boxeo de Cassius Clay, a los gladiadores viejos y nuevos. Nos habla de sangre en la arena para apaciguar a las masas.
Pero no hay argumentos políticos ilustrados en las razones últimas de Elorza para oponerse a los Toros. El suyo es ahora una proclama en contra de la violencia de los humanos para con los animales. La Fiesta de los Toros es “la parte visible de un iceberg: la actitud depredadora del hombre sobre el mundo animal y sobre el medio físico”. Reclama entonces “una profunda revolución cultural, nada arcaizante, rigurosamente humanista” y pide que la prohibición de los Toros sea el primer paso para ello.
Apela Elorza a la Religión y bajo el paraguas de la doctrina de la no violencia nos apremia, en un contrasentido poco afortunado, a la belicista “batalla contra la tauromaquia”. Evoca Antonio Elorza a budistas y jainistas para cerrar sus argumentos en favor, como ellos, de un nuevo “orden moral fundado sobre el reconocimiento de que nuestra propia vida depende de preservar el mundo animal y la naturaleza”. Es el mandato universal del Ahimsa: “no matar un ser vivo”. Así nos lo cuenta. Tan bonito y respetable y al tiempo tan contradictorio y discutible.
A los buenos aficionados les espanta la crueldad y el mal hacer de toreros y cuadrillas. Los buenos aficionados premian el valor, la inteligencia y lo que llaman “arte” y castigan la torpeza, las bufonadas o el arrojo tonto de alocados maletillas. Hay entre la terrible y violenta especie humana ganaderos que tratan bien a los animales que nos sirven de alimento y agricultores que les cantan a sus hortalizas y repollos y que son también seres vivos que sienten dolor y sufren con las heladas, el granizo y al ser apartados de la mata o arrancados de la tierra.
No quiero llevar los argumentos de Elorza al absurdo, que me parecen muy respetables, pero creo que tiene el tema trampa aunque no se muy bien cual. En España cuando alguien ha estado bien en cualquier cosa se le dice: ¡Qué arte tienes maestro! Se le dice a futbolistas y fontaneros, pintores de brocha gorda y actores, políticos y taxistas, tontos y sabios…Será por algo.
La fiesta de los Toros en España, de Norte a Sur y de Este a Oeste, y en Francia, cerca de Cataluña y en América Latina, en no pocos países, es una manifestación cultural propia y singular que nació libre y sobrevive por ello. Es cultura y arte libre y popular que ha engendrado bellísimas manifestaciones del talento creador y también chapuzas horrendas. Puede gustar o no, puede protegerse o no, pero no se puede prohibir por iluminados dogmas y/o las razones de la Razón.
Cultura y Religión no pueden prohibirse por más que se haya intentado con suprema violencia y en el olvido de la historia están las manifestaciones culturales impuestas y también las religiones impuestas. Es al menos lo que pienso y no aspiro a tener razón y tampoco a nadie convencer. Por cierto, lo del “nuevo orden” me da escalofríos cuando recuerdo que las humanas masacres ocurridas en la vieja Europa del cercano siglo XX lo fueron ambicionando eso mismo.
Nick Clegg no ha leido la encuesta del CIS Siguen pensando los españoles que el Paro y la Economía son sus dos grades problemas y se viene asentando con firmeza como tercer gran problema de los españoles a la clase política y a los partidos, que es lo mismo que mentar a las cosas de la política o los políticos.
Qué necesitaba el gobierno español y especialmente su presidente Zapatero alguna buena noticia es evidente. Lo que tiene encima no es poco. La economía creció un 0,1 en el último trimestre, el ibex subió un 14,43 y los “malditos” especuladores se han volatilizado por arte de magia. Además el último sondeo del CIS sacude inmisericorde a la oposición, a su líder Rajoy, menos a Zapatero y recorta el PSOE su desventaja con el PP.
Los famosos algoritmos y fórmulas, que tan celosamente guardan quienes cocinan estas encuestas, han operado a la perfección al interés de la causa general del gobierno. Así son las cosas y yo no me preocuparía mucho. El sondeo, como todos, es una foto fija que ya ha cambiado y además el último vuelca resultados tan chocantes y distantes con la opinión general que no debería tomarse en serio. Algunos de sus datos no parecen ser realmente lo que la gente piensa y más bien parecen indicar lo que el gobierno quiere que la gente piense. Todo convenientemente amplificado surgirá los efectos deseados.
Es lo que espera el gobierno. Hay sin embargo datos globales que son difícilmente manipulables, aunque convenientemente diseccionados con preguntas se pueden orientar y matizar. Mejor dicho: si no se hacen las preguntas claves no hay respuestas inconvenientes.
Siguen pensando los españoles que el Paro y la Economía son sus dos grades problemas y se viene asentando con firmeza como tercer gran problema de los españoles a la clase política y a los partidos, que es lo mismo que mentar a las cosas de la política o los políticos. La mala nota de la política y los políticos siempre ha estado ahí y estará por siempre. Pero aupada al tercer lugar es la primera vez en nuestra historia democrática y está sucediendo con este gobierno y no otros. Es por eso que el CIS intenta diseccionar la respuesta y reparte culpas a diestro y siniestro para ocultar quien es en mayor medida responsable de eso.
No hace el CIS la pregunta clave: ¿A quien considera usted responsable de eso, al gobierno, a la oposición, a las minorías nacionalistas y en qué medida? Hemos de irnos entonces a las respuestas generales para encontrar sentido y concluir que si los españoles ven como sus principales problemas el Paro y la Economía, la Política que ocupa el tercer lugar es la causa cierta de lo anterior. Es evidente, entonces, que los políticos que gobiernan han de ser más responsables que los que no. Al menos es lo que dicta el sentido común por más que se crucen preguntas y respuestas.
Esta cuestión al partido del gobierno le da lo mismo ya que es muy difícil que pueda aceptar que su manera de gobernar el país sea la causa. Por más que es evidente y todo el mundo sabe que ha creado problemas innecesarios al apoyarse en minorías y evitado tener en cuenta en lo esencial al principal partido en la oposición. La educación o el estatuto de Cataluña, son ejemplo claros.
Pero también enseña este tema de la depauperada política un camino a la oposición y al resto de los partidos. No es la cuestión abanderar una reforma electoral que ni si quiera le ha servido a Nick Clegg para sumar escaños por mas que eso sea ahora la llave del 10 de Downing Street. También en Inglaterra eso no es su principal problema y como los británicos perciban que esa es la gran prioridad lo tiene claro el próximo gobierno. En esas condiciones más le vale a David Cameron, claro ganador de las elecciones, dejar que un eventual “tripartito” o alianza “progresista” a la española se cocine en sus propios problemas que no creo dure allí mucho tiempo, como en España sucede.
Habrá quienes clamen por profundas reformas del sistema pero cuando las cosas de los políticos son la prioridad para los políticos, tenemos “todo” un problema. En este caso el tercero. Ocúpense entonces los políticos de los problemas de la gente y hablen y trabajen con la gente y sus problemas, el Paro, la Economía y otros muchos no menos importantes.
Ya se hace, me dicen. Ya lo se. ¿Y?...Pues más todavía. ¿Y cómo?... Pues con todo. ¿Y el tema de los políticos?... Se resuelve un poco, solo un poco, haciendo lo anterior. Cualquier buen alcalde o concejal y hay muchos, lo sabe y no por eso les quiere más la gente.
Montilla está Tonto
está muy contento porque el Rey de España ha elegido para operarse la sanidad de Cataluña
La operación del Rey de España en el hospital clínico de Barcelona ha llenado los informativos del fin de semana en la televisión, la radio y ocupado amplios espacios en todos los periódicos. Los tabloides rosas de la tele, fieles a sus argumentos, han polemizado en las tonterías de quienes viven de presumir estar bien informados.
Pero para tonterías las de José Montilla, presidente de la Comunidad Autónoma de Cataluña, inmerso en una esquizofrénica puesta en escena para demostrar no se sabe bien el qué. Anda a tontas y a locas, desbaratadamente y sin concierto, con lo del estatuto y el Constitucional y no desaprovecha ocasión para asentarse en la bilateralidad.
Le escuché en la radio, días atrás, hablar de España y Cataluña como si fueran naciones distintas y ahora leo que está muy contento porque el Rey de España ha elegido para operarse la sanidad de Cataluña.
Nos ha contado Montilla que habló con el Rey y que se sentía “muy bien acogido” y que le había agradecido a él el trato recibido. Muy complacido Montilla nos ha asegurado que el Rey estuvo “afable y cordial” con él y que el Monarca se interesó “especialmente” por el papel de los pilotos catalanes y españoles que participaban en el “Gran Premio Automovilístico” que se celebraba en el “Circuit de Cataluña en Montmeló”.
Toda una larga perífrasis para distinguir entre catalanes y españoles y evitar afirmar que lo que se celebraba en Barcelona, ciudad de España, era el Gran Premio de España de Formula 1 en el que un deportista español, Fernando Alonso, terminaba segundo y corrían distinta suerte los también españoles Alguersuari y MartínezDe la Rosa.
Pues nada, que Montilla, así a lo tonto, con disimulo, nos va metiendo doctrina en cada frase. Colársela a la gente en la radio o en los mítines puede pasar, pero aprovechar la enfermedad del Rey para lo mismo es ya ponerse tonto del todo. Quiero decir petulante, vanidoso y terco, pues no creo que Montilla sea tonto, es decir: alguien falto o escaso de entendimiento y razón. Ni mucho menos.
Zapatero también ha estado con el Rey en Barcelona y se ha visto obligado a decir que se reunirá con Montilla en los próximos días o semanas. A ver si le mete en vereda y deja de hacer el tonto que no es otra cosa que hacer o decir tonterías. Dificil, que... ¡mira que está Montillatonto!. Quiero decir que está ya un poco pesado y molesto, como bien nos enseña el diccionario de la RAE.
Rajoy, la Crisis y los Especuladores. La verdad del cuento es que el "no" estuvo más en la boca de Zapatero que en la de Rajoy
En España se viven las consecuencias de la reunión en la cumbre Zapatero-Rajoy y se analizan con profusión y empeño general los perfiles del desacuerdo. Claman por las bondades del Acuerdo y destacan sus contornos beneficiosos quienes vinieron a reventar, desde hace ya seis años y en el minuto cero, la teoría del consenso y el pacto; aquellos que anunciaron tabla rasa sobre todo lo conseguido e inspiraron sus decisiones en hacer lo contrario de lo que se había hecho.
Son los políticos en el poder quienes tienen la responsabilidad pero no solo, que el gobierno está acompañado siempre por un corifeo de voces que inspiran, aplauden y ahora justifican hasta la saciedad y el ridículo. Estamos en la sublimación de la teoría del acuerdo. Lo piden casi todos en las tribunas mediáticas.
Piden también tiempo y estabilidad. Nos recuerdan que las elecciones están lejos y afean a la oposición su pertinaz postura. Necesitamos a todos al lado del interés general de España, es el mensaje que retumba en los aledaños de un gobierno con el agua al cuello. A Rajoy le dicen incluso que ese ejercicio de responsabilidad suprema agigantaría sus opciones.
Pero la verdad del cuento es que Rajoy se fue a ver a Montilla para decirle con meridiana claridad lo que pensaba y pedirle responsabilidad y Montilla dijo que “no”. Rajoy le dijo “si” a Zapatero y se fue a verle y le pidió decisiones concretas sobre el déficit o el desempleo y Zapatero no dijo que “si” a las propuestas de Rajoy. La verdad del cuento es que el “no” estuvo más en la boca de Zapatero que en la de Rajoy. Nos quieren hacer ver lo contrario.
Hemos sabido también que hay gente maléfica que está haciendo caer la bolsa. Lo dicen nuestros políticos importantes, Zapatero y De la Vega, en un alarde inconmensurable de demagogia. Hablan de oscuros especuladores que quieren hacer daño a España. Tienen los medios para saber quienes son pero no pueden señalar a nadie, pues la verdad es que no existen. En Bolsa, grandes inversores, medianos y pequeños especulan cada día en un mercado que lo es de expectativas y confianza. Es imposible poner de acuerdo a millones de ahorristas e inversores que operan desde cualquier lugar del Planeta.
Esta semana los británicos votaban mayoritariamente a la oposición conservadora y liberal-demócrata y los españoles especulaban con unas elecciones que no tocan, con el convencimiento de que lo mejor es que se produzcan cuanto antes y sabiendo que no serán convocados en ningún caso. Portugal, España y Grecia se quedan solos en Europa con gobiernos que piensan que nada tienen ellos que ver con el paro y el déficit. En España todo es culpa de la crisis y ahora también de los especuladores y por supuesto de…Rajoy.
"A lo que estamos, Felisa"
En España tenemos un problema real morrocotudo y ese es de naturaleza política. Nuestros problemas económicos nos los han creado
Frase popular donde las haya. Me la recuerda siempre mi buen amigo Santi Lucas, reconocido ensayista -ahora también en eldiarioexterior.com- y empedernido lector de todo lo que merece la pena, para acotar en sus justos términos una frase interminable y hacer patente la intención clara y meridiana del asunto en cuestión.
Hoy Rajoy está en Moncloa al llamado de Zapatero. Gobierno, PSOE y PP han preparado el “antes” mediático para intentar un después favorable. Son muchos los asuntos que aquejan a la patria de todos los españoles, los de izquierdas y derechas, nacionalistas o no. Se empeña el gobierno en distinguir entre la agenda política y la agenda económica y de ese modo ha acotado la conversación con Rajoy. Sin embargo, me parece a mí, que en España tenemos problemas reales y también otros creados, sean políticos o económicos.
Nuestro principal problema, se asegura, es el paro y éste es el resultado de muchas decisiones desacertadas en el ámbito de la Economía pero también de la Política. Sobre todo en el ámbito de la Política; pues cuando la política va bien, también va bien la economía. Dicho de otra forma, cuando la política iba bien en España había sustancialmente menos paro. No creo que esto se pueda contradecir fácilmente.
Es muy conveniente y cómodo hacernos creer que el paro es consecuencia solo de la crisis económica. Una crisis que es ahora palabra mágica que todo lo explica. Es entonces cuando se lanzan mensajes de responsabilidad para quien no tiene ninguna responsabilidad y a quien se evitó conscientemente en la toma de decisiones o se hizo directamente lo contrario de lo que proponía. Ejemplo tenemos muchos: la voladura de la reforma educativa, el plan hidrológico nacional, la reforma del estatuto catalán o la política exterior, por citar solo algunos; que en los últimos seis años se llenarían páginas de problemas inventados allí donde no existía problema alguno.
En España tenemos un problema real morrocotudo y ese es de naturaleza política. Nuestros problemas económicos nos los han creado. Rajoy no va a limitarse a la agenda de Zapatero y hace bien, que poco pueden arreglar medidas coyunturales y apoyos ciegos.
Está muy bien traído eso de que "se ha acabado el tiempo de perder el tiempo" ya que el problema de España no es la deuda, el déficit o el paro vergonzoso. Son estos las consecuencias ciertas de problemas políticos creados y los problemas políticos se arreglan con Política, o sea, Elecciones; que sería milagroso esperar de los mismos políticas distintas y es verdad que se nos viene acabando el tiempo.
Pues, lo dicho: ¡A lo que estamos Felisa!
Zapatero ha llamado a Rajoy
Hemos sabido que España no va a prestar a Grecia 3.672 millones de euros, sino 9.792 en tres años. Parece que nos han engañado...
La semana pasada conocimos la EPA y supimos que el paro ya supera el 20% de la población activa. No quería el gobierno dar los datos pero internet les jugó una mala pasada.
Habían diseñado toda una estrategia de comunicación para amortiguar la negativa noticia; filtrarían anticipadamente que el paro bajaba en abril; el gobierno anunciaría el recorte de cargos públicos y la recuperación de los ingresos fiscales en el primer trimestre… el propio presidente Zapatero le pondría cara a las buenas noticias y a su compromiso “implacable” con la reducción del déficit.
Estábamos en el buen camino. Era el mensaje y se pedía confianza. Los sindicatos ayudarían con su primero de Mayo medido al interés del gobierno. Pero todo se fue al traste y es normal, pues no hay marketing capaz de sostener por mucho tiempo un mal producto. Se le vio al presidente Zapatero en la televisión tenso y contrariado.
No empieza mejor esta semana. Hemos sabido que España no va a prestar a Grecia 3.672 millones de euros como se había anunciado, sino 9.792 en tres años. Parece que nos han engañado y Salgado se apresura hoy a explicarlo. Afirma que será positivo pues el esfuerzo español ayudará a estabilizar la zona euro y contribuirá ello a que nos bajen a nosotros los intereses de la propia deuda. Dice que prestaremos el dinero poco a poco y que lo devolverán con intereses. Dice que podemos hacerlo pues tenemos poca deuda, pero reconoce que emitiremos nueva deuda española para pagar la deuda de Grecia…
En fin, dicen y redicen, anuncian y matizan. Es todo un disparate y Zapatero ha llamado a Rajoy para hablar sólo, aseguran fuentes oficiales, de lo de Grecia y el asunto de las Cajas.
No sé si esta entrevista, anunciada a bombo y platillo, estaba dentro del guión comunicacional diseñado o por el contrario ha tenido el presidente español un arrebato de responsabilidad asustado por el “leñazo” directo de Ángela Merkel y la deriva interna.
Me temo lo peor, pues De la Vega ha terciado pidiéndole a la oposición "responsabilidad y estar a la altura de las circunstancias". En cualquier caso, semana tras semana, crece y crece entre los españoles la opinión de que este gobierno y sus equipos son ya un problema a solucionar cuanto antes.
Y… la respuesta de Montoro
ya en los tiempos de oposición al todopoderoso gobierno de Felipe González, cuando aparecía por el hemiciclo siempre había algún diputado de la bancada del PSOE o del PP, incluso, que entonaba el que se hizo famoso chascarrillo: ¡Montoro dimisión!
Estábamos con Campa y sus mensajes y salió al quite Cristóbal Montoro. Diputado que es ahora y hace muchos años; también secretario de estado de Hacienda que fue cuando el gobierno del éxito, en la época de los Aznar, Álvarez Cascos, Rato, Rajoy y tantos otros. Un cordial Montoro que se ha quitado la barba y que al igual que Campa venía de la sabiduría académica.
Montoro atesora conocimientos y también “saber hacer” en las cosas de la difícil política económica. Cuando amable, siempre, y sin palabras altisonantes les pedía a los ministros de Felipe González, Solchaga o Solbes, seriedad y compromiso inteligente. También cuando tuvo responsabilidades de gobierno y hubo de aparcar los consejos para tomar decisiones.
Montoro es un magnífico tipo. En el Congreso y con gracia, ya en los tiempos de oposición al todopoderoso gobierno de Felipe González, cuando aparecía por el hemiciclo siempre había algún diputado de la bancada del PSOE o del PP, incluso, que entonaba el que se hizo famoso chascarrillo: ¡Montoro dimisión! Saludaba el aludido con amable sonrisa y divertido gesto.
Cristóbal Montoro sigue bregando en el Congreso. Está rejuvenecido sin barba. No se si el humor inteligente sigue haciendo algo más llevaderas las tediosas sesiones del Pleno en la Cámara de Diputados. Se que Montoro se ha fajado y se faja en el terreno de las ideas y consejos pero también en la política real. Esa que se hace poco a poco en cada situación, en cada pueblo de España o en su Jaén natal. “Pegando carteles”, suele decirse en los partidos cuando se quiere resaltar el compromiso.
Ha dicho Montoro que lo de la política económica no es sólo cuestión de mensajes y fotos; Qué descalificar a quienes censuran al gobierno español como S&P, el Banco de España o las autoridades europeas no ayuda a superar la crisis; Qué la crisis puede superarse si se emiten las señales correctas y estas solo pueden venir de adoptar medidas y reformas necesarias para que aquellos a los que debemos dinero, el 170% del PIB, sigan confiando y prestándolo. Por ejemplo.
Campa habla de reformas necesarias. Montoro las exige concretas. Pide al gobierno austeridad, reformas laborales y financieras. Montoro requiere políticas y decisiones. También el director general de estudios del Banco de España, José Luis Malo de Molina. Vuelven a decirle a Zapatero que sus respuestas y propuestas son insuficientes para afrontar los problemas que tiene el país, para generar la capacidad de empleo y estimular la contratación permanente e indefinida de trabajadores.
Nos han bajado la “calidad” de nuestra deuda. Problema. Montoro, afectuoso, piensa que lo que realmente pasa es que el gobierno “ha bajado la calidad de las reformas y las políticas”.
Pues lo dicho: ¡Montoro dimisión!, pero que vuelva pronto. Seguro que eso es también lo que piensa Campa.
Los Mensajes de Campa
En política pueden funcionar los mensajes vacíos, pero en economía tienen exiguo recorrido
El buen profesor del IESE, José Manuel Campa, vuelve a dar la cara. S&P ha decidido rebajar el rating de España de “AA+” a simplemente “AA”. Nos hemos quedado en la doble A y bajando.
Son pocos en el mundillo de la alta economía los que se explican el sacrificio personal de alguien que enseñaba recetas bien distintas a las que ahora aplica el gobierno del que forma parte.
Defiende Campa las posibilidades de la economía española frente a las estimaciones de Standard & Poor´s. Su ejercicio de optimismo ponderado entra en el guión de sus obligaciones, pero no es ya un argumento afirmar que las previsiones de la agencia calificadora están por debajo de las del propio gobierno español u otros analistas.
Sabe Campa muy bien que la “confianza” y la “credibilidad” son claves para la economía. ¿Sabe también que con su nombramiento se intentaba comprar eso mismo?. Desgraciadamente las cosas de la economía no funcionan solo con mensajes. En política pueden funcionar los mensajes vacíos, pero en economía tienen exiguo recorrido. En economía se hacen siempre números. Por eso se habla de “política económica”. Mensajes y datos; mensajes y números; mensajes y decisiones.
Hace bien Campa en defender las fortalezas de nuestra economía y expresar su deseo de un futuro de crecimiento moderado pero sostenido. Él y la calificadora neoyorkina nos recuerdan debilidades. La reforma del mercado laboral, el apalancamiento de la economía, el incremento del déficit público, la reestructuración del sistema financiero y la capacidad de exportar o ganar competitividad, entre otras.
S&P hace números, observa tendencias, valora decisiones y nos da un golpazo. José Manuel Campa frente a los datos, pronuncia palabras mágicas, mensajes, que parece todo lo curan: “es importante construir para el futuro, haciendo las reformas necesarias". Reforma. Es el mensaje de Campa. Parecen recomendaciones dictadas desde una cátedra académica por un observador externo. En nada disminuyen el prestigio de quien las dicta, si no fuera porque Campa es miembro de ese mismo gobierno y a estas alturas sabe, o debería saber, que su gobierno no está precisamente implementado esas “reformas”, al menos, en el tiempo y grado “necesarios”.
Nadie va a pedirle a Campa que se enfrente públicamente a la aciaga, por contrastada, política económica de un gobierno al que llegó casi en la prorroga. Pero ya se comenta, con delicadeza y también respeto, que o acaba atrapado en la burbuja o sale corriendo.
De Uribe, Lula y Brown
Está bien eso de poner límites al poder de una forma u otra; que la política es un mandato y como dice Lula, unos son los políticos y otros los burócratas.
En Mayo tenemos elecciones en el Reino Unido y Colombia. El 3 de Octubre serán en Brasil. Escribo “tenemos” con toda la intención pues las cosas del mundo exterior ya no lo son tanto y más bien parecen propias.
Apasionantes las elecciones británicas con la irrupción del partido Liberal Demócrata como opción alternativa. Cameron, Brown y Clegg están en un pañuelo en los sondeos. Se aprestan al tercer debate televisado mientras sus estrategias en los medios aceleran apoyos con los típicos ingredientes de cualquier campaña y se adentran en las contradicciones personales de los candidatos, incluidos presuntos escándalos y corruptelas.
Y nadie se rasga las vestiduras. Cambian las personas en los partidos. Cambian los partidos en los gobiernos. Cambian las políticas públicas desde el convencimiento ideológico distinto. Pero los británicos saben que lo importante para todos ellos no cambia. Es así. Siempre fue así donde existe centenaria cultura democrática. Donde los políticos no son funcionarios de la política; donde son solo representantes temporales de los ciudadanos y no aspiran a tener una excedencia especial y para toda la vida.
Dramáticos se aventuran los comicios en Colombia. Allí tienen doble vuelta y los principales candidatos Santos, Mockus y Sanín tienen por este orden las preferencias del electorado. Sufren los sondeos recurrentes y las proyecciones para una segunda vuelta previsible. Zanjaron la tercera reelección de Uribe por defender su sistema constitucional y un principio estable en las presidencialistas democracias americanas.
Para desgracia de la admirable y golpeada Colombia no son pocos los que trabajan dentro y fuera para ponerlo todo patas arriba, lo que no funciona y también lo que funciona.
En Brasil, el opositor José Serra y la heredera de Lula, Dilma Rousseff, viven atentos también a los apretados sondeos. Tienen allí también segunda vuelta. Siguen enfrascados con lo de achicar o alargar los mandatos. Cree el candidato Serra, gobernador del Estado de Sao Paulo, que con cinco años sería suficiente. Tercia Lula y asegura que en cuatro años y por culpa de la burocracia poco se puede hacer. Dejará el poder en enero de 2011, después de ocho años, y no sabe que hará entonces. No aspira a la secretaria general de la ONU, como se ha dicho, y piensa que allí está mejor un burócrata y no un político.
Uribe y Lula se van del poder obligados por las reglas del juego propias. Su mandato temporal a nadie ha dejado indiferente. Colombia y Brasil, hoy, son prueba de ello. Aspiraban a seguir. Brown no sabe si seguirá en su mandato también temporal. Los británicos dirán. Normas y urnas limitan y acotan los mandatos y el poder. Está bien eso de poner límites al poder de una forma u otra; que la política es un mandato y como dice Lula, unos son los políticos y otros los burócratas.
Historia y Memoria en España
Pienso que la mayoría de los españoles están estupefactos, pero lo mismo me equivoco...
Madrid Opina, programa de la cadena Telemadrid, que dirige el periodista Ernesto Sáenz de Buruaga es de lo poco que en televisión merece la pena. Lejos de histrionismos y parodias informativas, tan comunes hoy, el espectador puede conocer el parecer diferenciado de políticos, periodistas, analistas e incluso expertos. En algunos de ellos se observa independencia de criterio y en otros no. Pero nada de esto se tapa, lo que en verdad se agradece.
Hablaban del asunto de la Memoria Histórica, a pesar de los esfuerzos de Sáenz de Buruaga por no centrar la cuestión exclusivamente en el affaire Garzón, y de si conviene o no revisar la Transición Política Española. Me quedo con la opinión general, pero no unánime, de que se ha pretendido conscientemente provocar en la opinión española un áspero debate ideológico en todos los frentes pues conviene al interés del gobierno desenterrar viejas cuitas guerra civilistas para que los informativos no nos cuenten las otras cosas que también pasan.
Que esto era buscado con insistencia ya pudo verse en las legislaturas del PP en mayoría, la relativa y la absoluta. El efecto principal no fue descabalgar al Gobierno en 2004, que eso -con los matices que se quiera- lo consiguieron los ejecutores intelectuales y materiales de los atentados del 11M. Consiguió el PSOE sumar votos y fagocitar a la “Izquierda Unida” del buen comunista Gaspar Llamazares, al que dejo solito en el Parlamento y para vestir santos o dar conferencias entre los nostálgicos de las trincheras.
No ha dejado el gobierno de engrasar la estrategia y cuenta con voluntariosos aliados ávidos de borrar pasados y biografías personales. Los resultados serán parecidos en 2012 y con suerte –para el PSOE- ni si quiera Llamazares repetirá escaño que irá a parar a algún aventajado funcionario socialista.
Haría bien el PP opositor en no alarmarse por tanto alboroto mediático provocado a conciencia. Pienso que la mayoría de los españoles están estupefactos, pero lo mismo me equivoco y va a resultar, ahora, que es llegado el tiempo de ajustar cuentas de nuevo. Creo que no. Es un disparate. Qué nos dejen en Paz y se queden sus Guerras. Y si quieren hablar de Historia que la estudien o lean a nuestros historiadores, que son muchos y buenos.
En este punto, recuerdo emocionado y agradecido para Manuel Fernández Álvarez que falleció esta semana. Magníficos historiadores españoles como Miguel Artola, García de Cortazar, Carmen Iglesias o Gonzalo Anes le han rendido homenaje y nos han recordado a todos su extraordinaria contribución para difundir y divulgar la historia de una nación, España, en la que no todo fue decadencia, pesimismo y enfrentamientos.
Historia y Memoria de la España de “Felipe II y su tiempo”, “Carlos V, el cesar y el hombre”, “Juana la Loca. La cautiva de Tordesillas” o “Jovellanos, el patriota” y también la España de su trilogía novelada Dies Irae, casi autobiográfica, donde está su Memoria de la Guerra Civil y lo que pasó después.
Luis Gilpérez 12/05/2010
Cultura no es tortura. Todo correcto si no fuera por un pequeño ´´detalle´´: los toros no son cultura sino tortura.
jose leon 12/05/2010
no solo es la razón. en una corrida de toros intervienen muchos mas motivos que la razón, la etica,la moral,la educación,la compasión,la misericordia,bondad,amor,etc.etc,las fiestas criminales tienen los dias contados
Cuba: Las fuerzas productivas y sus ataduras ...al cotejar las declaraciones de Marino Murillo con los testimonios de varios campesinos y el desastre agrícola que nos rodea, sólo queda concluir que el actual modelo económico se comporta como un abrazo mortal para el desarrollo y la prosperidad de Cuba
Ocho días seguidos de manifestaciones en Brasil Lo que comenzó por una queja por el elevado gasto en la Copa Confederaciones y la subida en el precio del transporte público, se ha convertido en un movimiento ciudadanos sin precedentes.