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La polémica internacional que está sembrando el caso de Santa Cruz en Bolivia,
está empezando a recoger sus primeras consecuencias. Coincidiendo en el tiempo
con la crisis que vive hoy el gobierno boliviano ante la intención de Santa Cruz
de emanciparse, vuelven a soplar vientos de autonomía en el vecino
Ecuador.
Así, mientras las sucesivas manifestaciones traían de cabeza
este fin de semana al presidente boliviano, Carlos Mesa, el mismo domingo un
grupo ecuatoriano autodenominado "Guayaquileños de corazón" reclamaba un régimen
de autonomía para la provincia de Guayas, que cuenta con 2,2 millones de
habitantes y, al igual que Santa Cruz en Bolivia, se considera el puntal
económico de Ecuador.
A través de una nota publicada en los principales
diarios de la capital (Guayaquil), este grupo defiende que la provincia no puede
depender "del capricho de ningún gobierno central".
"Guayaquileños de
corazón" apoya al alcalde, Jaime Nebot, que ya ha programado una marcha cívica
(a la que llama "marcha blanca") para exigir gestos por parte del Gobierno. La
manifestación está prevista para el miércoles y la organiza el propio Nebot, que
solicitará al Ejecutivo ecuatoriano más dedicación a las necesidades de
Guayaquil, sobre todo para la lucha contra la delincuencia y la inseguridad.
Ese mismo día, el Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE), del ex
presidente Abdalá Bucaram, se manifestará en apoyo del Gobierno de Gutiérrez, de
quien ahora son sus aliados políticos.
En cualquier caso, los integrantes
del grupo que pide la autonomía no parecen dispuestos a conformarse con
cualquier cosa y aseguran que "las dádivas no son suficientes para compensar en
justicia todos los años y recursos que el centralismo le ha robado a Guayaquil,
a Guayas y al resto de provincias". En este sentido, piden a las autoridades
centrales que abandonen cualquier posición partidista o personal para poder
llevar a cabo algunas reformas.
Entre los "Guayaquileños de corazón"
figuran nombres como el de Nicolás Romero, Juan José Illingworth, Henry Raad,
Enrique Arosemena o el periodista Rafael Cuesta. Todos ellos sugieren que se
incluya en la consulta popular propuesta por el presidente Lucio Gutiérrez una
pregunta para "acabar con el centralismo" y que se sienten las bases para
construir "el nuevo andamiaje político, jurídico, geográfico y administrativo de
la sociedad ecuatoriana".
No es la primera vez que Guayaquil habla de
autonomía. Hace cinco años un plebiscito demostró que la mayoría la apoyaba
aunque sus deseos no prosperaron. En este sentido, no se olvidan de recordar los
firmantes del escrito publicado en los diarios ecuatorianos que el 23 de enero
de 2000 los habitantes de Guayas se pronunciaron "abrumadoramente" a favor del
régimen de autonomía para la región. En el mismo documento, se denuncia que "los
actores de la política, traicionando el pronunciamiento popular, no han dado
paso a la necesaria reforma constitucional requerida por el país entero".
El ejemplo español
Y en este
punto, "Guayaquileños de corazón" toma como ejemplo el caso español que, a su
juicio, pasó del retraso relativo al progreso de todas sus regiones. También se
remiten a otros casos internacionales como Alemania, Estados Unidos o Suiza que
se hicieron poderosos gracias al Federalismo y se han convertido en naciones
prósperas. |