Háganos su página de inicio  Háganos Añadir a favoritos Cartas al Director   |   Tus Noticias   |   Tus Fotos   |   Tus Vídeos   |   Regístrate   |   El Tiempo  
Las noticias del mundo con información de titulares de actualidad. Tu diario digital eldiarioexterior.com Las noticias del mundo con información de titulares de actualidad. Tu diario digital eldiarioexterior.com
Viernes, 03 de septiembre de 2010 |
/ OPINIÓN
  PORTADA  |  ESPAÑA  |  AMÉRICA  |  MUNDO  |  OPINIÓN  |  DEPORTES  |  ECONOMÍA  |  CALLE LIBRE  |  TU DIARIO  |  HEMEROTECA  |  FUNDACIÓN FIE  |  24HORAS EdE
  Año VII / Número 2.406
  en en  
TRIBUNA

Manuel F. Ayau
El mito de Keynes
En una ocasión [Keynes] dictó una conferencia en Harvard, cuya presentación estuvo a cargo de John Kenneth Galbraith. En la presentación, Galbraith con orgullo dijo haber sido el primer keynesiano en América. Pero Keynes comentó después que él mismo no era "keynesiano", sino que sus discípulos solían exagerar sus teorías a extremos que no compartía.
Actualizado 7 febrero 2009  
Compartir:  Añadir a del.icio.us Buscar en Technorati Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |   0
Manuel F. Ayau   
 China Progresa
 Guatemala: Pongamonos de acuerdo
 Guatemala: Soplando Impuestos
 Precios y petroleo
El famoso economista inglés John Maynard Keynes, promotor del notorio Fondo Monetario Internacional y de políticas monetarias inflacionarias, en una ocasión dictó una conferencia en Harvard, cuya presentación estuvo a cargo de John Kenneth Galbraith. En la presentación, Galbraith con orgullo dijo haber sido el primer keynesiano en América. Pero Keynes comentó después que él mismo no era "keynesiano", sino que sus discípulos solían exagerar sus teorías a extremos que no compartía.

La teoría que comúnmente se conoce como esencia del keynesianismo es que cuando el gobierno aumenta el circulante, a través del gasto estatal deficitario, con dinero nuevo y sin respaldo, aumenta la demanda de todo y así se estimula la economía. Parece muy simple.

Muchos la creyeron y así comenzó la universalización de la inflación como medio para progresar. Pero después de tantos desastres inflacionarios se aprendió que aumentar el dinero en circulación, sin aumentar la producción, no solamente incrementa los precios y los costos sino que, más grave aún, se distorsiona la asignación de los recursos. El poder adquisitivo representado por el nuevo dinero beneficia a quienes primero lo reciben, porque estos logran gastarlo antes de que su efecto se refleje en los precios. A quienes el nuevo dinero les llega más tarde, cuando lo gastan se dan cuenta que los precios aumentaron. El poder adquisitivo que logra el gobierno es a costillas de ahorrantes, dependientes de pensiones y provoca la pérdida de poder adquisitivo para todos. Es decir que se trata, más bien, de un cruel y deshonesto impuesto.

La falacia keynesiana fue expuesta, antes de que Keynes naciera, por el economista J. B. Say, de quien los keynesianos siempre se han burlado. Muchos economistas serios se opusieron al keynesianismo, pero casi nadie les hacía caso. Hoy, nuevamente, están saliendo los keynesianos del closet para ofrecer soluciones frente a la supuesta "crisis del capitalismo".

La llamada Ley de Say tiene sentido común y es una verdad evidente: todos compramos (demandamos) lo que queremos con lo que producimos. El dinero sólo sirve para que el intercambio no sea en base al trueque. Es decir, aportamos los bienes o servicios que producimos a cambio de dinero y con ese dinero compramos. Nuestro poder adquisitivo sigue siendo el valor de mercado de nuestro aporte a lo que otros desean. Siendo ese principio tan obvio y de tan fácil comprensión cuesta entender cómo se extendió el error. Pero las modas académicas a menudo no tienen sustento lógico y quien no las aplaude no escala en su profesión.

Al keynesianismo se le bautizó como "economía de la demanda", bajo la ridícula creencia que es el dinero lo que crea la demanda y no lo que se produce para poder obtener lo que uno necesita. La Ley de Say fue bautizada "economía de la oferta" y los keynesianos resucitados la acusan de haber fracasado, junto con el mercado.

Una cosa debería ser evidente: la única riqueza de la que pueden disfrutar los pueblos es la que producen e intercambian. Cada quien crea demanda al gastar el dinero que recibió a cambio de lo que produjo y, en consecuencia, solamente aumentando la producción se logra aumentar la demanda real. La expansión monetaria keynesiana no aumenta lo producido sino que aumenta los precios y las distorsiones que causa más bien disminuyen la producción.


Fuente: Instituto Ecuatoriano de Economía Política (IEEP)
ARCHIVO
Ver posts de otros meses

MARZO 2010 (1 artículos)

ENERO 2010 (1 artículos)

NOVIEMBRE 2009 (1 artículos)

SEPTIEMBRE 2009 (2 artículos)

AGOSTO 2009 (1 artículos)

FEBRERO 2009 (1 artículos)

OCTUBRE 2008 (1 artículos)

AGOSTO 2008 (1 artículos)

JULIO 2008 (1 artículos)

MAYO 2008 (1 artículos)

ABRIL 2008 (1 artículos)

24 HORAS | Ver
LO MÁS LEÍDO | Ver
1 El papel prensa importa
2 Argentina: La agresión de Kirchner a la prensa
3 Paro, tentetieso y la burla de Corbacho
4 La política monetaria domina
5 Honduras: La integridad de "Mel" Zelaya bajo sospecha
6 El superviviente de la masacre recomienda no viajar a México
7 México.- Al menos 25 muertos en el norte de México por un enfrentamiento entre el Ejército y un grupo armado
8 Venezuela.- Chávez niega el aumento de la inseguridad en Venezuela
9 Dos jóvenes mapuches se suman a la huelga de hambre
10 Clima.- ´Earl´ continúa perdiendo fuerza y se convierte en un huracán Categoría 2

  © Fundación Iberoamérica Europa - C/ Hermanos Bécquer, 6 1º C - Madrid 28006 - Tel.:(34) 91 532 28 28.
Aviso legal  /   Quiénes somos  /   Contactar  /    RSS