El Senado colombiano aprobó una reforma política en la primera de dos vueltas, en una jornada en la que el ministro del Interior y de Justicia, Fabio Valencia, logró reunir los votos necesarios para pasar a una segunda y definitiva ronda de debates.
La reforma, aprobada en el penúltimo día de sesiones del actual período legislativo, dispone, entre otros asuntos, la pérdida de representación jurídica a partidos que apoyen a candidatos que tengan vínculos con grupos armados ilegales y acaba con las suplencias en los escaños.
Los congresistas de los partidos Liberal y Polo Democrático Alternativo (PDA), en la oposición, no votaron la iniciativa y, por el contrario, criticaron la misma.
La segunda y definitiva vuelta de la reforma política, a cuatro debates, comenzará a ser debatida el próximo mes de marzo, cuando se reinicia el primer período legislativo de 2009.
En México piden vigilar a infltrados de las FARC
Por su parte, el Senado mexicano pidió a las fuerzas de seguridad que "vigilen" la infiltración de activistas de las FARC en acciones contra la Alianza por la Educación.
El presidente de la Comisión de Seguridad, Felipe González, aceptó que siempre ha existido presencia de células de los grupos guerrilleros extranjeros en el país, pero advirtió del riesgo que significa el que cada vez emerjan a la luz pública y del peligro que se vinculen con cárteles del narcotráfico.
"Sí hay riesgo de que se vinculen con los cárteles del narcotráfico", aceptó.
Sin embargo, la denuncia de González fue puesta en duda por sectores "progresistas" que afirmaron que "se trata de una estrategia del gobierno para calumniar y desprestigiar la lucha de un grupo social, en este caso el de los maestros, que se opone a la Alianza por la Educación".
"Polarizar las elecciones"
Por su parte, el alto comisionado presidencial para la Paz, Luis Carlos Restrepo afirmó que "la guerrilla colombiana no tiene interés en hablar con el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, sino fortalecerse".
Restrepo declaró que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) buscan utilizar el problema de los secuestrados para polarizar la campaña para las elecciones presidenciales del 2010.
El funcionario puso en duda las intenciones de paz de las FARC y también las del Ejército de Liberación Nacional (ELN), grupo que celebró diálogos de paz hasta hace dos años con el Ejecutivo.
"Yo por ahora no veo voluntad de diálogo en las FARC y el ELN. Ellos piensan que pueden tener un nuevo momento militar. Están apostado a una desestabilización regional, piensan en términos apocalípticos, y se entusiasman por lo que está pasando en otros países", expresó.
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