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ETA ha enviado en las últimas semanas una nueva remesa de cartas de extorsión a empresarios, a los que exige mayores cantidades de dinero en esta ocasión. Por ello, el empresariado considera que el asesinato de Ignacio Uría, que coincide en el tiempo con estas misivas, supone "un recordatorio" para "reforzar esa campaña" debido a que ETA no habría encontrado una "respuesta tan fluida como en el pasado" a esas exigencias de dinero. Se trata de "un recordatorio a todos aquellos que no han pagado", según cita el colectivo de empresarios.
Los empresarios mantienen que el proyecto de la Y vasca, la red de trenes de alta velocidad en la que trabajaba Uría, es el "pretexto" que utilizan los etarras para atentar contra uno de sus compañeros y acabar con su vida.
En este sentido, la consejera de Transportes del Gobierno vasco, Nuria López de Gereñu, asegura que tanto ella como la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, están a la "entera disposición" de los empresarios de la Y vasca para tratar nuevas medidas de trabajo y seguridad.
El colectivo de empresarios vascos considera que el último asesinato de la banda terrorista ETA, que acabó con la vida de Ignacio Uría, pretende ejercer presión para que el empresariado abandone su postura de resistencia a efectuar los pagos de extorsión, más que a mostrar su oposición al Tren de Alta Velocidad.
Por ello, consideran que el proyecto de la Y vasca es el "pretexto" que la banda armada utilizó para atentar contra uno de los empresarios vascos, por lo que el verdadero objetivo es dar "impulso a la recaudación, vía extorsión".
Por otro lado, y a colación del asesinato de Ignacio Uría, el Gobierno vasco indica que el Ejecutivo regional trabaja con el Ministerio de Fomento para estar a la "entera disposición" de los empresarios de la Y vasca con el fin de tratar la puesta en marcha de "nuevas medidas" de trabajo y seguridad tras el asesinato de Uría.
El Gobierno autonómico recuerda que los empresarios del País Vasco están "preocupados ante el salto cualitativo en la situación que vive" ahora la Y vasca, pero también una firme voluntad "de seguir trabajando" por su tierra. En este sentido, el reto del Gobierno vasco es el de ser capaz junto con el resto de instituciones de "ir de la mano de los empresarios para asumir esta nueva situación y seguir adelante con la construcción de la infraestrucutura".
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