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Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique y gurú de la prensa progresista, estuvo en Madrid participando en un ciclo de debates organizado por la Fundación Santander Central Hispano. Entrevistado por La Gaceta, dejó algunas declaraciones que merecen un breve comentario.
Consultado sobre las elecciones de EEUU, dijo que "Kerry es un hombre de izquierdas. Representa a la América tolerante, cosmopolita y abierta". Si eso fue una crítica a Bush y a la guerra de Irak, se le olvidó decir que Kerry la apoyó tanto o más que el propio Bush, y que no tenía ninguna intención de abandonar los combates. Y vale recordar que, al ex presidente demócrata que lo apoyó, Bill Clinton, no le temblaba el pulso a la hora de bombardear Bagdad, tarea que cumplió casi ininterrumpidamente durante sus ocho años de mandato.
Pero lo más jugoso fueron las declaraciones de este dinosaurio intelectual sobre Cuba. Dijo que apoyaba al régimen dictatorial de Castro porque "es difícil encontrar una ciudad más segura que La Habana. Si pasea por otra ciudad de esa parte del mundo, no se va a sentir tan cómodo". Normal: donde no hay nada para robar no existe la delincuencia. Además, en las ciudades como La Habana, donde existe un floreciente mercado de turismo sexual y prostitución infantil, las mafias del Comandante se encargan muy bien de que ningún avispado estropeé el negocio.
Pero Ramonet es tan castrista que ni siquiera admite que hay represión en la isla: "No existe represión. Las cosas se confunden". Y agrega la frase más célebre: "No hay libertad política, pero sí otro tipo de libertades". Es decir, según Ramonet, se puede vivir amordazado y perseguido, ser encarcelado y torturado por pensar distinto, y aún así, ser "algo" libre.
¿Cómo encajarían estas declaraciones los cuarenta y tres integrantes del elenco teatral cubano que esta semana pidieron asilo a Estados Unidos por miedo a las represalias de Castro por actuar allí? Vaya demócrata, vaya defensor de los derechos humanos... |