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El Banco de España previó en un informe publicado en abril que, en el peor de los escenarios posibles, la morosidad alcanzaría el 11 por ciento. Este contexto no tenía en cuenta que miles de personas dejasen de pagar no tanto porque no pudieran hacer frente a sus deudas sino porque en su país de origen había vuelto a haber trabajo, mientras que ellos perdían su empleo en España.
El desplome de la construcción podría provocar una sangría de casi un millón de puestos de trabajo destruidos antes de que termine el año. Los inmigrantes desempeñaban muchos de estos empleos, porque exigían poca cualificación y en bastantes ocasiones no se les exigían los papeles en regla.
Los bancos pueden quedarse también con los pisos si, por ejemplo, sus precio no cubre la totalidad del crédito que pidieron. Si se suma a esto que muchos inmigrantes no están acostumbrados a pedir dinero prestado y consideran que la casa en realidad le pertenece al banco hasta que no está completamente pagada, todo parece indicar que la morosidad podría ser un fenómeno cada vez más frecuente en las sucursales.
El plazo que va desde que una persona deja de pagar una hipoteca hasta que se subasta el piso se estima en entre ocho y doce meses. Cuando una persona no paga la letra de su hipoteca durante tres meses seguidos, el banco, por mediación de sus abogados y procuradores, puede iniciar el sumario hipotecario, que es el proceso que finalizará en la subasta.
Muchas veces las ofertas son inferiores a los que pedían las entidades, por lo que, en algunas ocasiones, como el caso de la Caixa Catalunya, los alquilan para no venderlos. Los pisos han empezado a bajar por primera vez en 15 años.
"Alquilar un piso es mejor que venderlo en tiempos de crisis. Cuando la gente no puede comprar ni tampoco comprometerse a pagar las mensualidades de una hipoteca durante treinta años porque no sabe si tendrá trabajo dentro de dos meses, alquilar es la mejor solución", afirma un comercial de Tecnocasa.
Pero Caixa Catalunya va más allá, porque lo que hace es asumir la titularidad de la casa y alquilársela al que le pidió prestado el dinero para comprarla. El procedimiento es válido para personas físicas y pisos y quedan excluidos párkings, locales y naves industriales. |