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Los líderes cívicos y el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, que encabezan la oposición al presidente Evo Morales, anunciaron la creación de una policía regional, que el Gobierno rechazó enérgicamente.
"Recibimos la policía en nombre de la autonomía", dijo el presidente del comité cívico cruceño, Branko Marinkovic, al ingresar a la jefatura policial que estaba en poder de un grupo de choque conocido como Unión Juvenil Cruceñista (UJC).
El ministro de Gobierno, Alfredo Rada, dijo en una conferencia de prensa nocturna que los autonomistas cruceños ejecutaban "un plan de acción contra la policía", en "el inicio de lo que parece ser una escalada de actos violentos que han anunciado los dirigentes cívicos".
La violencia se desató después de una operación policial en la que decenas de discapacitados fueron desalojados de un edificio de la petrolera estatal YPFB, que habían tomado exigiendo la aprobación de una ley en su favor, en una protesta que este colectivo está llevando a cabo desde hace 26 días.
Activistas de la UJC salieron en defensa de los discapacitados, ante la aparente "brutalidad" policial, produciéndose choques que derivaron al final del día en la toma de la jefatura policial. "Los discapacitados fueron utilizados como punta de lanza, detrás de ellos venían los de la UJC", dijo Rada al relatar la toma del edificio policial.
Los incidentes ocurrieron al día siguiente que los prefectos opositores y líderes cívicos de cinco departamentos, liderados por Santa Cruz, decidieran realizar un paro el martes 19, exigiendo la devolución de parte de un impuesto petrolero que el Gobierno de Morales destinó al pago de una renta de ancianos.
El nuevo desafío regional a Morales surgió menos de una semana después de un referendo en el que el presidente indígena renovó su mandato con más de 67% de los votos. Cuatro de seis prefectos opositores también fueron ratificados.
Evo desafiante
El presidente boliviano, Evo Morales, se mostró ayer desafiante con la oposición de su país, un día después de que quedara truncada una ronda de diálogo político que buscaba reordenar el país después del referéndum celebrado el pasado domingo.
También atacó con dureza a la "prensa mentirosa" por asegurar que la Organización de Estados Americanos había denunciado un fraude en la votación del pasado domingo, en la que el mandatario recibió un sólido apoyo cercano al 68 por ciento, más de lo que había recibido en su elección en 2006.
En el referendo revocatorio se sometió a consulta popular el mandato de Morales y de ocho prefectos, varios de ellos opositores que buscan la autonomía de las regiones más ricas en el país más pobre de Sudamérica. "Algunos grupos empiezan a perder sus privilegios, y cada vez más se reducen, pero cada vez son más violentos y radicales contra el proceso de cambio, eso vive Bolivia, pero no me asusta", comentó Morales en una rueda de prensa.
"Ya no se puede parar la conciencia del pueblo boliviano. Ese sector que hablaba tanto y pedía dos tercios, ahí están los dos tercios, hablen con la conciencia del pueblo boliviano", agregó. El diálogo entre el Gobierno y prefectos opositores fue llamado por Morales tras el referendo, del que también salieron fortalecidos cuatro de los seis gobernadores que se oponen al proyecto socialista del presidente.
Pero el jueves, los dirigentes opositores acordaron llamar a un paro cívico en cinco departamentos del país por el fracaso de las discusiones, pero Morales eludió responder sobre esa acción. El mandatario sí reiteró su oferta para dotar de autonomía a los pueblos en una nueva Constitución, pero insistió en que debe ser autonomía "para los pueblos" y no "para las logias".
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