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Dos periodistas japoneses han sido agredidos brutalmente por la policía cuando se encontraban investigando en la zona del atentado de la comisaría de Xinjiang. Fueron acorralados por fuerzas paramilitares, que los golpearon y destrozaron su material de trabajo.
Masami Kawakita, fotógrafo de ´Chunichi Shimbun´, ha declarado que los policías lo agarraron de piernas y brazos, levantándolo del suelo, y le dieron una paliza. Después volvieron a colocarlo en el suelo y uno de los agentes le aplastó la cara con la bota.
La agencia oficial Xinhua sólo ha informado de que hubo un "choque" entre los japoneses y la policía local cuando los dos reporteros "intentaron grabar en una zona restringida". El Club de Prensa Extranjera lo ha considerado "especialmente deplorable" y ha pedido que se sancione a los responsables para "asegurar a los corresponsales y a los miles de periodistas enviados que esto no volverá a ocurrir en China".
Los atletas, como estatuas
A pesar de que el número de ataques contra los derechos humanos se suceden sin parar, el COI quiere que los deportistas no hablen de política ni escriban en ningún medio de comunicación y les ha advertido que los que incumplan esta orden tendrán que abandonar el país.
"Hemos preguntado a Jacques Rogge [el presidente del Comité Olímpico Internacional]… no se pueden hacer declaraciones de contenido político en la zona olímpica: ni en la Villa ni en las instalaciones. No se puede escribir en medios de comunicación. La consecuencia es la retirada de la acreditación y a casa", advirtió ayer el presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco.
Hasta hace una semana, las autoridades chinas no habían garantizado el acceso a todas las páginas de Internet. Entre las restringidas estaban la BBC o Amnistía Internacional, que se ha caracterizado por denuncias el aumento de las infracciones contra los derechos humanos que se ha producido en China con la excusa de los Juegos Olímpicos.
"Ahora que los deportistas no pueden hablar ni escribir en ningún medio de comunicación, ya no será necesario que les impidan acceder a las páginas que deseen consultar. De este modo la censura se disfraza de autocensura… lo que antes prohibía el régimen ahora lo prohíbe el Comité Olímpico Internacional", afirma un analista para Diario Exterior. |