Chávez, en una rueda de prensa conjunta con el presidente electo de Paraguay, Fernando Lugo, anunció que "no iría petróleo venezolano" a los países que aprobaron el miércoles la "directiva retorno". Como se aprobó con 369 votos a favor y 197 en contra, la mayoría de los países europeos se verían afectados por las medidas del presidente venezolano.
Caracas estaría intentando canalizar, una vez más, el descontento y la frustración de los latinoamericanos para ejercer su liderazgo sobre los países de su entorno. Ecuador, Paraguay, Uruguay y Bolivia han sido los más severos en su rechazo de la directiva europea, mientras que Brasil y Argentina se han conformado con señalar sus discrepancias. Evo Morales llegó a amenazar con ser más estricto con los turistas europeos que quisieran visitar Bolivia.
Otra de las iniciativas de Chávez sería promulgar una "ley de retorno" de las inversiones, es decir, expropiar lo que posean las empresas de Europa para castigar a aquellas naciones que hayan defendido la aplicación de la directiva.
Javier Solana, jefe de la diplomacia europea, ha considerado "totalmente desproporcionada" esta reacción del gobierno de Chávez.
La directiva buscaba garantizar la vuelta de los inmigrantes sin papeles a sus países de origen ampliando el período de retención desde que los atrapa la policía hasta que son repatriados, haciendo que los menores puedan ser devueltos no sólo a sus familias sino también a las instituciones dedicadas al efecto en los lugares de donde provienen, y prohibiendo que los clandestinos puedan volver en los cincos años siguientes al momento de su repatriación. |