El sondeo publicado por el diario argentino Infobae no deja lugar a dudas. El presidente Daniel Ortega está en mínimos de popularidad, porque se perfila cada vez más como un gobernante autoritario.
Los nicaragüenses saben de dictaduras, porque han vivido la mayor parte del SXX bajo regímenes que aplastaban las libertades enarbolando ideales patrióticos. El propio Ortega fue un líder sandinista, es decir, cercano al comunismo y partidario del terrorismo para acabar con la dictadura de Somoza.
El desgaste de su popularidad ha convertido la imagen presidencial en una caída libre en estos 16 meses que lleva en el cargo. Si hoy se celebrasen las elecciones, Ortega perdería 8 puntos y se encontraría con que más de la mitad los simpatizantes de su partido, el Frente Sandinista, desconfían de su gestión.
Como corresponde a un líder que cree que la lucha de clases es la protagonista de la realidad social, las políticas de Ortega provocan cada vez más enfrentamientos entre los ciudadanos. Más de un setenta por ciento de la gente considera que el país se aproxima a "la desunión y el conflicto". |