La
"jubilación" de Castro es una pensión muy alta que ha
pagado con sangre el pueblo cubano. No lo ha pasado a retiro unas elecciones
democráticas sino una enfermedad que lo incapacita para mostrarse en público, y
ya son muy pocos, como su amigo el venezolano Hugo Chávez, los
que creen que por las noches «sale por los campos de Cuba a caminar».
El ocaso definitivo del dictador está cerca, pero no así su dictadura. Su
tiranía seguirá presente a través de su hermano Raúl.
El
gobierno cubano ha replanteado, o intenta llevar a cabo, una nueva estrategia
que sin mucha meditación es valorada positivamente en España por su gobierno
socialista. Según la información recogida por la agencia de noticias AFP «el
Gobierno de España espera acompañar a Cuba en el proceso de reformas que se abre
con la renuncia de Fidel Castro a la
presidencia de ese país y desea que estos cambios, que puede poner en marcha su
hermano Raúl, beneficien a los ciudadanos
cubanos».
Y Trinidad Jiménez, tan optimista como
siempre en cuanto a la capacidad bondadosa de los que rodean al viejo dictador,
aseguró que «Raúl Castro va a poder asumir con una mayor
capacidad, solidez y confianza este proyecto de
reformas».
Independientemente de las vanas esperanzas que el
gobierno de Rodríguez Zapatero deposita en el menor de los
Castro -y no por eso menos sanguinario- son las propias
víctimas de ese régimen quienes aseguran que nada ha cambiado.
Los cuatro
opositores recién liberados, y que llegaron a Madrid el pasado domingo por
"gestiones" del Ejecutivo español, lo afirmaron esta tarde en una
conferencia en la Asociación de la Prensa de Madrid (APM). El
Diario Exterior pudo constatar como han visto, en el "gesto" de la
dictadura, una complacencia ideológica del régimen castrista hacia el gobierno
socialista. Así al menos lo expresó uno de los cuatro ex presos políticos,
incluso pese a que minutos antes de la conferencia Trinidad
Jiménez tuvo con ellos la "simpatía y cordialidad" que
acostumbra. La Secretaria de Relaciones Internacionales del PSOE se aseguró de
acompañarlos en el Hotel donde se alojan, para así acallar cualquier futura
posible voz crítica - ante los medios- contra la fracasada política de
Zapatero hacia Cuba.
La estrategia socialista es
bastante cristalina para los que conocen de cerca el tema cubano. Cuando los
representantes del Ministerio de Asuntos Exteriores aseguran que «la
diplomacia española está recogiendo los frutos» se vislumbra perfectamente
que la liberación de estos opositores fue un regalo electoralista de los
hermanos Castro para Rodríguez Zapatero.
Pretenden con ello, y en pocos días, borrar el abandono a que han sumido a la
disidencia cubana. Su política exterior, con relación a regímenes como los de
Cuba y Venezuela, ha ido enfocada a tener unas buenas relaciones con sus
respectivos gobiernos totalitarios y así proteger a los inversores
españoles.
Los presos de conciencia cubanos son una moneda de cambio que
aceptan gustosamente gobiernos como el de Rodríguez Zapatero. A
Castro le resulta fácil reunir esas monedas, hay más de 10
millones de cubanos "convertibles". Con esa liberación la hipocresía de
Zapatero en el tema cubano no se despeja, se acrecienta. Al
final es una cuestión de economía electoral, más presos liberados dará más
credibilidad de que se hace lo correcto de cara a la galería, aunque en
definitiva todo provoque llevar más monedas de intercambio a las cárceles
cubanas. |