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Los Reyes presidieron este 12 de octubre el desfile del Día de la Fiesta Nacional, que estuvo marcado por el regreso de la bandera de EEUU, tras dos años de ausencia, y las protestas lanzadas por un grupo de personas contra el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Un grupo de espectadores recibió y despidió con silbidos y abucheos a Zapatero.
Unos 3.900 militares, más de 200 vehículos y unos 80 aviones y helicópteros, además de 150 caballos, participaron en el desfile militar, que este año ha rendido homenaje a las misiones internacionales y en el que se vieron por primera vez a reservistas voluntarios y efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Durante una hora y media, el Paseo de la Castellana de Madrid fue el escenario del acto central del Día de la Fiesta Nacional. Los Reyes estuvieron acompañados por los Príncipes de Asturias, los Duques de Lugo, los Duques de Palma, el jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y los presidentes del Congreso y Senado.
Un grupo de espectadores, sentados en las tribunas cercanas a la plaza de Colón, recibió y despidió con silbidos y abucheos a Zapatero, al igual que sucedió el pasado año. Esta protesta se repitió cuando los coches oficiales de los miembros del Gobierno, y de otras personalidades, se marchaban para acudir a la recepción que ofreció posteriormente el Rey en el Palacio Real.
En las tribunas de autoridades estuvieron todos los miembros del Gobierno, salvo los ministros de Justicia y Medio Ambiente, y en el palco de autoridades políticas se sentaron, entre otros, el líder de la oposición, Mariano Rajoy, el portavoz del PSOE, Diego López Garrido, y el del PP, Eduardo Zaplana, quienes durante diez minutos, antes del comienzo del acto, departieron de forma distendida.
Como estaba anunciado y es habitual cada año, no acudieron ninguno de los líderes de IU ni de ERC. También hubo diversas ausencias entre los presidentes autonómicos: sólo acudieron los de Cantabria, Madrid, Andalucía, Castilla y León, Baleares y Canarias, así como los de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.
Pero una de las ausencias más notorias fue la del ex ministro de Defensa, José Bono, quien declinó la invitación por celebrar el cumpleaños de una de sus hijas. |