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Venezuela ha cultivado desde hace mucho sus relaciones con gobiernos de Medio Oriente, ya que comparten el deseo de mantener altos los precios del petróleo, pero su reciente acercamiento a Irán se ha convertido en un elemento definitorio de su esfuerzo de construir una alianza para poner freno a la influencia de Estados Unidos en los países en desarrollo.
En una visita realizada a Teherán el mes pasado por el presidente Hugo Chávez y su ministro del petróleo, Rafael Ramírez, ambos países convinieron la producción conjunta de casi una docena de productos, incluyendo petróleo crudo y medicamentos.
Venezuela e Irán también están expresando sus críticas a Israel y a Estados Unidos con una voz más unificada. El fortalecimiento de los vínculos ha convertido a Irán en el aliado más estrecho de Venezuela fuera de América latina, añadiendo peso a los esfuerzos de Chávez dentro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para aumentar los ingresos por medio de límites de producción establecidos por las naciones exportadoras de crudo.
Venezuela se ha convertido en el defensor más tenaz del programa nuclear de Irán, en momentos en que ese país se siente cada vez más aislado. "Estamos a favor de Irán en todo momento, en cualquier situación", dijo Chávez en Teherán. Este último también ha demostrado interés por fortalecer sus relaciones con Siria. Y presiona para conseguir relaciones más estrechas con socios comerciales de EE.UU.
Con las inversiones iraníes en rápido ascenso en Venezuela, lo que empezó como un pequeño emprendimiento comercial se ha transformado en el ejemplo más vívido del movimiento de Venezuela destinado a dar nueva forma a su política exterior y a distanciarse de Estados Unidos.
Aunque Venezuela mantiene estrechos vínculos económicos con Washington, las relaciones se han puesto tensas debido a cierta violencia verbal entre la administración Bush y Chávez. Como Venezuela se postula para lograr una banca no permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, sus vínculos con Irán han causado aún mayor fricción.
La administración Bush irritó más a Chávez la semana pasada al designar a un veterano funcionario de la CIA para supervisar las operaciones de inteligencia en Venezuela y Cuba. Un cargo comparable sólo había existido previamente en Irán y Corea del Norte.
La postura más agresiva de la administración Bush ha provocado fuertes refutaciones de los funcionarios venezolanos, quienes afirman que Estados Unidos está planeando una acción militar contra Venezuela con la intención de controlar los recursos petrolíferos del país, que constituyen la mayor reserva fuera de Medio Oriente.
Venezuela también ha apoyado a Irán en la propuesta de poner precio al petróleo en euros, un gesto que apunta a debilitar la influencia de los bancos de inversión y los fondos de cobertura estadounidenses, y a la creación de un intercambio petrolero con Irán para conseguir nuevos contratos.
"Geopolíticamente, el frente más importante del mundo para Chávez es Irán", dijo Alberto Garrido, un historiador que está escribiendo un libro sobre los vínculos de Venezuela con los países musulmanes. "Chávez, junto con sus asesores más cercanos, ha definido la alianza estratégica con Irán como un medio de contrarrestar el poder estadounidense."
Los vínculos con Irán han estimulado la aparición de teorías entre los opositores de Chávez que afirman que Venezuela podría estar enviándole a Irán uranio a cambio de tecnología nuclear. También se ha dicho que Chávez quiere volver a producir la crisis misilística cubana de los 60. Venezuela ha dicho que no planea desarrollar armas nucleares.
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