"Es cierto que la pobreza puede ser determinante para tomar la decisión de buscar otras tierras, pero muchas veces la misma pobreza es un inconveniente y dificulta este viaje. Pagarse un billete de avión hacia España o Estados Unidos o cualquier otro país no suele estar al alcance de cualquiera y menos para los que apenas tienen dinero para pasar el día a día. Sin embargo, la gente de clase media o media alta, sí que tiene más posibilidades de conseguir ese billete, incluso de retornar y volver a irse con cierta frecuencia. Además, la formación de las personas económicamente pudientes, tanto cultural como laboral, es a priori, una ventaja y un activo en el país de destino. Ventaja que le puede permitir acceder a puestos especializados que suelen estar mejor remunerados.
La emigración argentina se enmarca más en este segundo ámbito que en el primero. Las razones por las que los argentinos abandonan su país en busca de nuevas oportunidades responden más a los modelos políticos de sus mandatarios y las consecuencias más inmediatas de esas decisiones que a una situación de pobreza endémica como la que afecta a otras zonas de Latinoamérica.
Si algo define a la economía argentina de los últimos diez años es la incertidumbre. Aunque fue uno de los países más ricos del mundo hace un siglo, Argentina sufrió durante la mayor parte del siglo XX una serie de crisis económicas recurrentes con persistentes déficits fiscales y de cuenta corriente, alta inflación, aumento de la deuda externa y fuga de capitales. Estas crisis han terminado por provocar oleadas de emigración lo que ha roto el sentido de la migración de décadas anteriores, pues este país había sido destino principal de muchos emigrantes europeos, sobre todo españoles e italianos."
Documento de análisis elaborado por la Fundación CIPIE y del que es autor el profesor Alberto Illán. En documento adjunto se puede consultar el texto completo.