El próximo domingo habrá elecciones en Brasil y, como era de esperar, la campaña electoral se recalentó y todos adoptaron posturas más ácidas en sus discursos y expresiones. El propio Fernando Enrique Cardoso salió ayer (en nota publicada por Diario Exterior) a denostar la figura de Lula emparentándolo con el mismo demonio, de quien se espera siempre una traición. Cardoso dijo ""Lula se comparó a Cristo. Se equivocó. Cristo nunca besó a Judas. Eso no es Cristo, es un demonio".
La impulsividad de Cardoso, y también su retórica agresiva (poco usual en él) están llevadas por el predominio de Lula en las encuestas, y por la diferencia bastante sustancial sobre los demás candidatos. El PT aventaja largamente a sus contrincantes más directos, el Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB) y el Partido del Frente Liberal (PFL). La tranquilidad que proporciona a Lula esta ventaja preliminar, se manifiesta proporcionalmente en la exasperación de sus contrincantes, que intentan encontrar una manera efectiva de movilizar a las clase media de todo el país.
Pero a pesar de los vaticinios preelectorales, las cartas deben ser echadas y la verdad se sabrá el domingo. Las corruptelas que rodearon a Lula y al PT y los crónicamente graves indicadores sociales no otorgan seguridad a ningún candidato, aunque sea éste el dueño del poder.
Lula ha mostrado flaquezas a la hora de "limpiar" al Gobierno de malhechores, y poco hizo por lavar la imagen de su partido. Verdad es que no todas las acusaciones son verdaderas. Hay mucho de "falsas verdades" lanzadas por la oposición, pero hubo hechos de tremendo impacto que parecieron no afectar al presidente.
Lo acontecido en México puede ser otro llamado de atención para el oficialismo. Pocos días antes de las elecciones, Calderón figuraba como el mejor opositor posible al vendaval de López Obrador. Y sin embargo, el vuelco electoral fue inédito y López Obrador quedó añorante de un poder que creía propio. El autonomismo no lo tendrá fácil pero al menos pudo mitigar el descalabro que hubiese significado el retorno del populismo auténtico a ese país.
Por ello habrá que guardar mucha cautela con las elecciones en Brasil. Los logros económicos de razonable estabilidad y el magnetismo del propio presidente, parecen insuficientes ante las enormes obligaciones que debe afrontar el gobierno (pobreza, marginación, crimen organizado, narcotráfico). Y la gente deberá decidir si es éste Lula a quien desean como administrador, o si es tiempo de transferir la confianza a sus opositores liberales o socialdemócratas.
------------------ Las elecciones generales en Brasil serán el próximo domingo. Los principales candidatos son el propio Lula (Partido de los Trabajadores) y Geraldo Alckmin (Partido Socialdemócrata).
Últimas encuestas:
- Sondeo Sensus del 26 de septiembre: Lula da Silva, 51,1%. Geraldo Alckmin, 27,7%
- Sondeo Datafolha del 23 de septiembre. Lula, 49%. Alckmin 31%
- Sondeo Sensus del 29 de agosto. Lula, 51,4%. Alckmin, 19,6% |