Así lo demuestra un estudio estadounidense en el que se han evaluado a más de 3.020 pacientes voluntarios durante ocho años. Han estado divididos en dos grupos: por un lado, los que padecen un cáncer o un tumor de cualquier tipo, cuyos cuerpos se han mostrado muy reacios a sufrir el mal neurodegenerativo .
Por otro lado estudiar las células de aquellas personas que tenían alzhéimer y después de una evaluación y de realizar varias pruebas, se pudo ver que la enfermedad del cáncer era difícil de contraer aunque, como en estos casos, siempre que una pequeño porcentaje abierto.
De hecho, una de las conclusiones más importantes y más llamativas es que el número de personas que tenían ambas enfermedades era mucho más bajo de lo que se venía pensando en los últimos años por lo que este estudio podría servir en un futuro para saber algo más sobre cómo trata una y otra enfermedad.
"Las personas con alzhéimer eran menos propensas a ser hospitalizadas por cáncer, frente a las personas sin demencia que había al comienzo del estudio", afirma el Doctor Roe, uno de los científicos que ha llevado la investigación.
Los investigadores han concluido que las personas que tenían alzhéimer al inicio de la investigación eran un 69% menos proclives a ser hospitalizadas por tratamientos contra un cáncer que aquellas que no tenían la enfermedad neurodegenerativa al comenzar el estudio. Cuando comenzó el estudio, 164 personas ya tenían alzheimer y 522, cáncer. Durante el trabajo, 478 sujetos desarrollaron demencia y en 376 aparecieron tumores.